Parece lógico pensar que, en un mundo como el nuestro, cuando las mujeres aumentan sus niveles educativos, su inserción en el espacio laboral, su acceso al control de su reproducción y la toma de decisiones en sus vidas, todo ello venga aparejado con una mayor presencia en el campo político en general y los niveles de liderazgo en particular pese a los problemas que aún persisten, en estos días en que mas crece las expectativas de gobernabilidad notamos la habilidad y liderazgo que expone en cada salida Victoria Santander , mujer que ha estado representando al genero femenino en el campo privado y publico de manera clara siempre sacando adelante los objetivos que han permitido que aprenda de lo público pero también pueda gerencia en el plano privado sacando a flote las metas que se coloca.
También es obvio que sí existen teorías sobre el liderazgo en empresas o gobiernos, en las organizaciones de todo tipo, así como estilos de dirección, construidas con base a la dirección desde los hombres, cuando las mujeres se incorporan con un bagaje biológico y cultural diferente, redunde en formas de ver y hacer también distintas, donde es entendible que su instinto maternal busque una Popayán segura , integra , educada pero sobre todo que permita que nuestros hijos puedan desarrollarse profesionalmente para no tener que abandonar el lugar que los vio nace , donde permita su crecimiento como persona ante una sociedad que se ha vuelto agreste debido a la falta de lideres que se preocupe en porvenir de todos sin distingo de genero , raza , sexo , religión o color político , cuando entenderemos que el que llega debe gobernar para todos y no para un comité de aplausos que con sus intereses mezquinos lo único que han hecho es dañar y retroceder a años luz la bella capital de los caucanos , nuestra amada Popayán .
No es menos cierto que también pudiera tratarse de características consideradas masculinas y femeninas, que hombres y mujeres pudieran tener y aplicar de forma indistinta, estamos pensando más que nada en tendencias de liderazgos no en estereotipos cerrados ya acabados.
Por lo tanto la llamada masculinización de las mujeres en puestos de poder no se niega, sólo se cuestiona si es algo generalizado o una estrategia y elección personal, cuando no resultado de la presión social, eso lo resalta la aspirante a la alcaldía que sin necesidad de ridiculizar a un hombre colocándolo en la cocina a lavar platos , Victoria Santander tiene claro que el trabajo se hace en equipo entre hombres y mujeres pero es el momento de demostrar que el género femenino será capaz de unir criterios de manera más fácil para el progreso de los payanese
Tampoco hay evidencias empíricas que apunten en contra de estilos diferentes.
Hay quien ha visto incluso los rasgos femeninos de liderazgo como contraproducentes, por estar las mujeres demasiados centradas en la importancia de los vínculos afectivos, la dificultad en considerar el mundo de la dirección como un gran juego, escasa capacidad para captar el trabajo en equipo, poco respeto a las jerarquías y conciencia de su efectividad.
No obstante, también hay características femeninas que se concatenan con las nuevas necesidades de liderazgo: abierto, no competitivo, innovador, flexible, consultivo, comunicativo, colaborativo; persuasivo y cooperativo más que impositivo o competitivo; comparten el poder y la responsabilidad también; combinan intuición y racionalidad; poseen elevadas habilidades interpersonales como la empatía o el saber escuchar; crean grupos de trabajo; asumen riesgos con objeto de mejorar; cercanas al personal y la diversidad del mismo; resolución de conflictos en los que todo mundo sale ganando; estilo más dialogante y pedagógico, consensuador y mediador; actitud más receptiva, comprensiva y participativa, antijerárquica y antiburocrática; favorecedor de los valores y acciones colectivas; creatividad, comunicación, abiertas a la interrelación personal y a propuestas novedosas; consulta, cooperación y participación; políticas de cuidado y apoyo mutuo; más cercanas a los sentimientos de las personas y a la denominada inteligencia emocional. Se considera que en general ellas trabajan más con lo emocional en sus posiciones de liderazgo y ellos con lo racional.
Si sabemos que hombres y mujeres somos diferentes, lo siguiente es ver cómo las capacidades y habilidades femeninas más desarrolladas redunden, en principio, en estilos de liderazgos diferentes, al margen de cómo sean valoradas las características de los mismos.
Aunque en un mundo en constante cambio y en donde los estilos de cooperación y flexibilidad parecen afianzarse en el espacio público, las mujeres parecen estar más aptas en esta coyuntura que los hombres.
Suele asociarse el cumplimiento de metas u objetivos, la influencia interpersonal e intraorganizacional, la jerarquía y la organización piramidal, y existencia de reglas de claras y explícitas, como formas de liderazgo tradicional.
Hay quien considera que los liderazgos femeninos vienen a relativizar esto y a “humanizar” ciertas normas y costumbres. Se habla de la preferencia masculina de un estilo directivo y la femenina de un estilo democrático. Las primeras tienen a la cooperación, son inclusivas, y priorizan el trato personal para influir en los demás; mientras que los segundos usan un estilo más de mando y control, y se apoyan más en la autoridad a la hora de ejercer su influencia.
“Las mujeres tienen facultades excepcionales generales en la historia profunda: habilidad verbal; capacidad para interpretar posturas, gestos, expresiones faciales y otros signos no verbales; sensibilidad emocional; empatía; excelente sentido del tacto, del olfato y del oído; paciencia , Victoria Santander tiene eso además de la capacidad para pensar y hacer varias cosas simultáneamente; una amplia visión contextual de las cuestiones; es por eso que la invitación a conocer mas las propuestas de Victoria Santander una mujer que sería una opción de impacto que daría la pelea en las elecciones de octubre 2023


































































