Mientras en las oficinas refrigeradas de la capital se sigue teorizando sobre la paz y el desarrollo, en el corazón del Cauca la realidad se escribe con botas puestas y manos curtidas por el campo. Lo vivido recientemente en Coconuco y Puracé no es un evento proselitista más; es la ratificación de un liderazgo que ha decidido que su oficina sea el territorio y su lenguaje, la gestión.
Ferney Silva, hoy por hoy la figura más sólida y visible del Pacto Histórico en nuestra región, ha vuelto a demostrar por qué es el puente necesario entre las bases y el poder central. No se trata solo de retórica. Junto a comunidades indígenas y campesinas, el senador caucano ha puesto sobre la mesa lo que por décadas fue un sueño engavetado: la formalización y entrega de tierras construida desde abajo, con la gente, con las Juntas de Acción Comunal y los sectores étnicos.
Por primera vez, un gobierno nacional no impone la política agraria desde un escritorio; la diseña en la asamblea, en el resguardo y en la vereda. Es ahí donde Silva se mueve con la seriedad de quien entiende que la política, si no sirve para dignificar la propiedad rural, es simple ruido electoral.
La apuesta es clara y el mensaje contundente. El compromiso con el proyecto progresista que encarnan Iván Cepeda y Aída Quilcué no es un cheque en blanco, sino un pacto de coherencia. Que el máximo líder de esta colectividad en el Cauca cierre filas en torno a estas figuras, habla de una disciplina política que hacía falta en un departamento acostumbrado a los liderazgos efímeros y a las promesas de papel.
El compromiso es con la gente, pero también con la estructura de un partido que necesita cabezas visibles que no titubeen. Silva ratifica que el camino hacia la transformación nacional pasa obligatoriamente por la justicia social en el suroccidente colombiano.
Este 31 de mayo, la cita no es solo con las urnas, sino con la continuidad de un modelo que, por fin, ha decidido que el campesino sea el protagonista y no el decorado de la historia. Votar por Cepeda y Quilcué en primera vuelta es, en esencia, validar ese trabajo de campo que Ferney Silva lidera con el rigor de quien sabe que en el Cauca, la tierra es la vida misma.


































































