La historia de Colombia se ha escrito muchas veces desde la comodidad del centro, mientras las periferias, especialmente nuestro amado sur, cargan con el peso de la promesa incumplida y la tristeza del olvido. Hablar hoy de un cargo ministerial que represente con dignidad y fuerza al sur del país no es un simple asunto de representación burocrática; es, en esencia, un acto de justicia histórica y un bálsamo para la unidad de la patria.
Para estas regiones, tantas veces golpeadas pero jamás vencidas, un espacio en el primer anillo del poder central significaría el milagro de volver a creer.
Más allá de la coquetería electoral: Un acto de amor y gratitud
El presidente Abelardo de la Espriella se encuentra ante una encrucijada histórica. El sur de Colombia no puede seguir siendo visto bajo el lente frío de la “coquetería electoral”, ese cálculo matemático que solo se acuerda de nuestras gentes cuando se necesitan votos en las urnas.
El mandatario debe mirar al sur con amor, gratitud y visión de Estado.
Gobernar para todos implica saldar deudas sociales acumuladas. Colocar a alguien con la capacidad de empalmar las necesidades urgentes del territorio con las grandes políticas nacionales no es un favor: es la vía más rápida para que el postergado milagro de renacer en paz, seguridad, salud, empleo y educación deje de ser un discurso de campaña y se convierta en una realidad palpable.
El perfil idóneo: Francisco Chaux Mosquera
En este tablero de decisiones, el nombre de Francisco Chaux Donado surge no solo como una opción interesante, sino como una necesidad de consenso nacional y regional. Su postulación para una cartera ministerial se sustenta en tres pilares fundamentales:
- Preparación rigurosa: Cuenta con la solidez técnica y el conocimiento de la estructura estatal indispensables para ejecutar presupuestos, destrabar proyectos y dialogar de tú a tú con los sectores productivos y sociales.
- Don de gente y carisma: Posee esa calidez y empatía que hoy escasean en los pasillos fríos de la tecnocracia bogotana. Chaux Donado es un hombre que escucha, que entiende el lenguaje de la calle, del campo y de las comunidades. Su carisma es ampliamente reconocido a lo largo y ancho del país.
- Capacidad de articulación: Su figura no polariza; al contrario, tiende puentes. Es un líder capaz de canalizar las expectativas del sur y unificar voluntades bajo la premisa de que el progreso regional es el verdadero motor del progreso nacional.
El camino hacia la verdadera unidad de la patria
La tristeza que por décadas ha encarnado el sur del país, marcada por el abandono y la violencia, debe terminar. La única forma de sanar esa herida es mediante la unidad de su pueblo en una sola patria.
No podemos aspirar a la paz y a la seguridad democrática si mantenemos a regiones enteras desconectadas de las grandes decisiones del país. El verdadero progreso se realiza en los territorios. Francisco Chaux Donado tiene en sus manos la preparación y el talante para liderar ese tránsito del abandono a la esperanza, demostrando que el sur no es el patio trasero de Colombia, sino el corazón latente de su futuro.
Señor Presidente, el sur espera con dignidad, pero también con la exigencia de quien ha dado todo por la patria. Es hora de cumplirles.


































































