El reciente incremento en la actividad sísmica en la zona de influencia del volcán Puracé, con sismos que alcanzaron magnitudes de 4,1 y 4,3 el pasado 29 de agosto, nos recuerda que vivimos en un territorio geológicamente vivo. La transición y permanencia en el nivel de Alerta Naranja por parte del Servicio Geológico Colombiano (SGC) no debe interpretarse como una señal de caos inminente, sino como un llamado claro a la responsabilidad colectiva y a la gestión preventiva del riesgo.
Estar en Alerta Naranja significa que el sistema volcánico presenta cambios significativos en sus parámetros monitoreados, principalmente en el fracturamiento de roca (sismos volcano-tectónicos). Sin embargo, el pánico es el peor enemigo en situaciones de riesgo geológico; no ayuda a tomar decisiones acertadas y suele desinformar a la comunidad. La preparación consciente, en cambio, salva vidas.
Para responder de manera rigurosa y ordenada ante esta coyuntura, es fundamental enfocar la atención en dos pilares: la información oficial y la prevención comunitaria.
Claves para una preparación efectiva
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Fuentes oficiales como único referente: Descarte cadenas de WhatsApp, audios anónimos o rumores en redes sociales. La única información válida proviene de los boletines del SGC, las alcaldías locales, la Gobernación del Cauca y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
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Plan familiar de emergencia: Active y repase con su hogar el plan de evacuación. Identifique las zonas seguras, los puntos de encuentro asignados por las autoridades y asegúrese de que cada miembro conozca su rol.
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Mochila de emergencia lista: Mantenga un kit básico accesible que incluya agua potable, alimentos no perecederos, botiquín de primeros auxilios, linterna, radio a pilas, copias de documentos de identidad y tapabocas (clave ante eventual caída de ceniza).
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Atención a los sectores rurales y aledaños: Quienes habiten en municipios cercanos como Puracé, Totoró y Popayán deben prestar especial atención a las rutas de evacuación locales y a la señalización territorial.
El monitoreo continuo de los científicos permite contar con alertas tempranas. Responder a ellas con serenidad, organización y prudencia es la mejor manera de proteger a nuestras familias y comunidades.

































































