*«Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades»*, escribía Cervantes. *Sin embargo, en el Cauca el tiempo no puede ser una simple espera pasiva; debe ser una fuerza colectiva que resista a la inercia, al miedo y a la apatía*.
El dolor de nuestro departamento es profundo y sistemático. La violencia arrebata vidas valiosas, *como el cobarde asesinato de los líderes James Flor y María Ovidia en la vereda Las Casitas, en Cajibío, o las sombras de muerte que acechan a quienes han servido a la comunidad, como el exalcalde Carlos Olarte que se salvó de esas balas que confirman algo sistemático en acabar con nuestro líderes que piensan diferente a orillas que nos son iguales*. Mientras las cenizas del volcán Puracé parecen recordar la furia contenida de esta tierra, en los escenarios políticos arranca una disputa prematura: aspirantes a la *Gobernación, alcaldías, Asamblea, concejos y edilatos miden fuerzas en los 42 municipios*, muchos más preocupados por la contienda que por el sufrimiento real de la gente.
A esa compleja realidad política se suman los abusos del día a día. *Se ven amenazas a empresas de aseo por el control de mercados y tarifas de energía exorbitantes justificadas en el Fenómeno del Niño, cobradas por corporaciones insensibles al bolsillo popular*. En contraste, la verdadera energía del Cauca no viene de una red eléctrica: nace en el ciudadano del común, *en quien madruga para llevar el sustento a casa, en el joven que insiste en educarse en la universidad pública y en el emprendedor que persiste a pesar de que el entorno parezca decirle «no»*.
La diferencia en la conducción del territorio es evidente: *necesitamos gobernantes que asuman el cargo como un compromiso ético y de planificación constante para transformar el departamento, y no como un simple trofeo personal para llenar un currículum o asegurar una posición de privilegio*.
La dificultad en el Cauca no debe ser una *condena ni la palabra que paralice nuestros proyectos*. Es, en cambio, la piedra contra la cual se prueba *la empatía, el coraje y la capacidad* de construir región desde abajo. *El Cauca saldrá adelante no por obra del azar*, sino por la fuerza incansable de su gente, que sueña, crea empresa y exige la dignidad que por derecho le corresponde.
*Es el momento de demostrar que el Cauca es grande como lo recordado en libros o en las mentes de nuestros viejos*

































































