El fútbol suele vestirse de telas sintéticas, colores neón y marcas patrocinadoras de alcance global. Sin embargo, en el corazón de Boyacá, el deporte se viste de lana y calza botas de caucho. La reciente edición del Torneo de Microfútbol en Ruanas y Botas, enmarcado en la Expo Café Termal Zetaquira 2026 y la Semana de la Juventud, ha demostrado que la identidad no es una reliquia de museo, sino una vivencia cotidiana capaz de encender la pasión en una cancha.
A primera vista, la premisa podría parecer una simple pintoresquidad folclórica. No obstante, jugar al fútbol con una ruana pesada sobre los hombros y el calzado propio del trabajo del campo entraña un poderoso mensaje de resistencia cultural. En tiempos donde la globalización tiende a homogenizar los gustos y costumbres de las nuevas generaciones, que la juventud zetaquireña y de municipios vecinos —como el campeón Berbeo y el subcampeón Club Eco-Fut— abrace sus raíces campesinas en un entorno festivo es un triunfo colectivo.
Este certamen trasciende el marcador deportivo. Representa la resignificación del campesino y sus tradiciones. Al calzarse las botas para competir, los jóvenes no solo rinden homenaje al esfuerzo diario de sus padres y abuelos en los cafetales, sino que también reescriben el concepto de pertenencia: ser joven hoy en la provincia boyacense no implica darle la espalda al territorio, sino integrar la herencia cultural en las dinámicas de integración actual.
La articulación entre el deporte, el turismo y la cultura rural marca un camino acertado. Cuando una administración municipal abre espacios para que la juventud sea protagonista a través de sus propias costumbres, no solo fomenta la sana convivencia, sino que fortalece el tejido social y proyecta la identidad local como un activo de valor incalculable.
En Zetaquira se dejó en claro que la tradición no es peso que frena, sino el impulso que permite marcar el mejor gol. Ojalá este tipo de iniciativas continúen multiplicándose: el deporte, cuando se juega con identidad, se convierte en la herramienta más noble para recordar quiénes somos y de dónde venimos.


































































