El tablero político del Cauca acaba de sufrir un sacudón que redefine las apuestas regionales frente a la Casa de Nariño. La imagen de Temístocles Ortega, Jorge Bastidas y Elías Larrahondo llegando juntos a la sede de campaña de Iván Cepeda no es solo una fotografía de unidad; es un mensaje de supervivencia y pragmatismo en un departamento donde la política suele ser un juego de tronos de larga duración.
Que estos tres nombres —tradicionalmente distanciados por visiones y orillas distintas— hayan decidido “fumar la pipa de la paz”, sugiere que la urgencia de consolidar un bloque de poder regional ha superado las rencillas personales.
El Factor Larrahondo: ¿Estrategia o Veleta?
Llama poderosamente la atención el papel de Elías Larrahondo. El exgobernador parece estar jugando un “ajedrez relámpago” que a muchos les resulta difícil de seguir. En este ciclo electoral, Larrahondo ha transitado por tres estaciones:
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Empezó con la calidez afro de Luis Gilberto Murillo.
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Pasó por el pragmatismo institucional de Roy Barreras.
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Y ahora, aterriza en el proyecto de Iván Cepeda.
Para sus detractores, este recorrido es prueba de una falta de norte ideológico; para sus aliados, es la muestra de un líder que sabe leer hacia dónde sopla el viento del poder y busca asegurar que el Cauca no quede huérfano de representación en el próximo gobierno.
Cepeda: El Imán de las Izquierdas y los Alternativos
El hecho de que sea la campaña de Iván Cepeda ,quien hoy lidera encuestas y acaba de recibir el respaldo oficial del exministro Murillo, el punto de encuentro, consolida al senador como el catalizador de las fuerzas alternativas. El Cauca, un territorio históricamente golpeado por el conflicto y con una base social vibrante, ve en Cepeda una figura que encarna la continuidad de las reformas y la profundización de la paz.
Sin embargo, la ausencia de Cepeda en la reunión, justificada por “temas de agenda”, deja un sinsabor protocolario. ¿Fue un desplante calculado o simplemente un cruce de horarios? En política, los símbolos importan, y aunque la alianza está sellada, la foto con el candidato quedó pendiente.
¿Qué se juega el Cauca?
Esta alianza envía una señal clara al resto del país: el Cauca no llegará fragmentado a las urnas de 2026. Al unir al sector de Cambio Radical que representa Temístocles con la fuerza del Pacto Histórico de Bastidas y la estructura de Larrahondo, se crea un superbloque electoral.
“En el Cauca, las diferencias del pasado parecen ser hoy un lujo que nadie se puede permitir.”
La gran pregunta es si esta “pipa de la paz” durará más allá de la jornada electoral o si, una vez repartidas las cuotas de poder, los viejos fantasmas de la división volverán a recorrer las montañas del departamento. Por ahora, el mensaje es de unidad, y en la carrera hacia la presidencia, ese es un combustible que Iván Cepeda sabrá aprovechar.


































































