La reciente sustentación del proyecto de ordenanza por parte de la Secretaría de Hacienda del Cauca ante la Asamblea Departamental abre un debate oportuno y crucial para las finanzas del territorio. La propuesta, que busca condonar hasta el 80 % en intereses y sanciones para quienes se pongan al día con las deudas tributarias de 2025 y años anteriores, es una jugada pragmática que responde a una realidad innegable: la cartera morosa acumulada suele convertirse en un papel mojado si no existen incentivos reales para su recaudo.
El argumento presentado por el Secretario de Hacienda, Oliver Carabalí Banguero, toca un punto sensible. Cuando una obligación tributaria acumula mora sobre mora, la bola de nieve aplasta la capacidad de pago del ciudadano y bloquea los ingresos del departamento. En ese escenario, nadie gana. Descontar las sanciones sin tocar un solo peso del capital adeudado, no es un perdón caprichoso, sino un salvavidas financiero que transforma deudas de difícil cobro en liquidez inmediata para el Cauca.
Los aciertos del proyecto
Más allá de la condonación parcial de mora, el proyecto contiene dos elementos estratégicos que merecen destacarse:
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Orden en las estampillas y la Tasa Pro-Deporte: Establecer condiciones para que los agentes de retención transfieran estos recursos es vital. Estas rentas con destinación específica son el motor de programas sociales, culturales y deportivos que no pueden quedar congelados en trámites administrativos.
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Apuesta por la movilidad sostenible: Incluir incentivos tributarios para la matriculación o traslado de vehículos eléctricos, híbridos y de cero emisiones no solo moderniza el parque automotor del departamento, sino que posiciona al Cauca en la agenda de transición energética y atracción de inversiones.
El reto: No premiar la cultura del no pago
Sin embargo, como en toda amnistía tributaria, existe un riesgo implícito que la Asamblea Departamental debe calibrar con rigor: el peligro del riesgo moral. Cuando las reducciones de sanciones se vuelven recurrentes, se corre el riesgo de enviar un mensaje equivocado al contribuyente cumplido, sugiriendo que “esperar a que liquiden la mora” es más rentable que pagar a tiempo.
Para evitar esto, la corporación departamental y el Gobierno Regional deben asegurar que esta medida venga acompañada de dos condiciones indispensables:
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Plazos estrictos y no prorrogables: La ventana de oportunidad debe ser clara para incentivar la acción rápida.
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Fortalecimiento del cobro coactivo posterior: Una vez finalizado el beneficio, la gobernación debe aplicar herramientas efectivas de fiscalización para demostrar que la evasión ya no es una opción viable.
En conclusión
El Cauca necesita recursos frescos para atender sus urgencias sociales e infraestructura. Recuperar liquidez sacrificando recargos extemporáneos es una decisión de gestión pública acertada y oportuna. La clave del éxito estará en la letra menuda que apruebe la Asamblea y en la claridad con la que se comuniquen las reglas del juego a los ciudadanos. Si se ejecuta con transparencia e imparcialidad, este proyecto no solo aliviará el bolsillo de cientos de caucanos, sino que le dará al departamento el respiro financiero que tanto requiere.
































































