Hay acontecimientos que trascienden el simple protocolo eclesiástico para convertirse en verdaderos abrazos al alma colectiva de un territorio. La llegada de monseñor Homero Marín Arboleda, C.M., a Belalcázar como Vicario Apostólico electo de Tierradentro, es precisamente uno de esos momentos donde la fe se manifiesta no desde el púlpito distante, sino desde la cercanía del camino compartido.
El municipio de Páez y la región de Tierradentro no son geografías cualquiera. Son tierras marcadas por una profunda riqueza cultural, por la dignidad de sus pueblos originarios y campesinos, pero también por historias de resistencia y retos sociales complejos. Que el recibimiento a su nuevo pastor haya estado rodeado de sonrisas, abrazos sinceros y expresiones espontáneas de fe dice mucho de la sed de acompañamiento que habita en estas montañas. No se recibió a un jerarca; se le dio la bienvenida a un compañero de viaje.
El carisma vicentino de monseñor Homero,impregnado del espíritu de San Vicente de Paúl, enfocado en el servicio a los más vulnerables y la evangelización desde la caridad activa, encuentra en Tierradentro un terreno fértil y expectante. La labor de un Vicariato Apostólico en zonas de misión requiere precisamente de esa sensibilidad: saber escuchar antes de hablar, caminar al ritmo de la comunidad y comprender que la Iglesia en estos territorios es, ante todo, un puente de reconciliación y un faro de dignidad.
La cercanía y el respaldo fraterno expresado por la Arquidiócesis de Popayán refuerzan una certidumbre vital: Tierradentro no camina sola. La comunión eclesial se vuelve tangible cuando el júbilo de una comunidad resuena en toda la región, recordando que la fe no aísla, sino que unifica.
En vísperas de su ordenación episcopal y del inicio formal de su ministerio pastoral, el reto que asume monseñor Homero es tan grande como la esperanza que ha despertado. Regresar a esta “tierra de misión” con la bendición y el cariño de su gente es el mejor presagio para un servicio que promete ser de presencia, escucha y construcción comunitaria.
Que este sea el comienzo de una etapa donde la alegría del reencuentro se transforme en frutos de paz, justicia y acompañamiento real para todas las comunidades de Tierradentro. Bienvenida sea la esperanza que camina junto a su pueblo.
































































