Físicamente asediados y acosados por centenares de venezolanos que se apoderaron de las estaciones de semáforos en la capital de Caucana, dedicados a la limpieza de vidrios, y por muchos otros migrantes extranjeros que viven de la caridad pública, los dueños de vehículos que circulan por Popayán, Timbio, Piendamo hasta Santander de Quilichao, esperan un pronunciamiento de las autoridades, especialmente para que se aplique el Código de Convivencia Ciudadana que prohíbe la mendicidad.
En las últimas semanas se ha multiplicado el proceso migratorio que multiplica los problemas de seguridad en sectores aledaños a los parques y avenidas de esta capital.
El gobierno del presidente Iván Duque Márquez expidió un Estatuto de Protección para la población venezolana, garantizándoles los servicios gratuitos de salud, siempre y cuando acrediten la legalidad de su permanencia en este país que pasa con el grupo de imigracion que no actúa en el Cauca.
Los migrantes venezolanos están obligados a cumplir las leyes colombianas por el término de su permanencia en el territorio nacional, pero deben evitar la mendicidad que se ha convertido en un problema social y sanitario, porque muchos migrantes duermen en las calles, bajo los aleros de los edificios en zonas residenciales, cuando deberían buscar trabajo digno en las ciudades y en las regiones campesinas de nuestro departamento.
Es el momento de buscar solución a este problema que no se debe ignorar por las entidades regioneales, departamentales y nacionales


































































