Luego del mal llamado debate televisivo del domingo entre cuatro de los candidatos a la presidencia, la frustración ciudadana quedó como resultado de ese insulso remedo de conversatorio hecho sin esmero.
Preguntas mecanizadas, respuestas formateadas, presentadores despistados y aspirantes “comadreando”, fueron las características del destemplado ensayo que, de carambola meterá al ingeniero Rodolfo Hernández como aspirante de cierto turmequé.
Mejor Dicho; con un país asustado por las amenazas “petristas” y hastiado por el continuismo “uribista”, nada más FACILISTA que, un candidato POPULISTA y muy OPORTUNISTA, como Rodolfo Hernández y su campaña PRESIDENCIALISTA.
El muro de los 6.402: Por qué la paz y el uribismo son aceites que no mezclan
La política es, por definición, el arte de lo posible; un escenario donde los enemigos de ayer suelen ser los...


































































