El mundo político del Ecuador se estremeció por el asesinato de Fernando Villavicencio, candidato a la presidencia del país, que marcaba de segundo lugar en las encuestas sobre intención de voto para las elecciones del próximo veinte de agosto. Villavicencio fue trágicamente acribillado por sicarios, en su mayoría colombianos, después de un mitin electoral en el corazón de Quito. Pocos días antes de su muerte, Villavicencio había hecho revelaciones explosivas sobre conexiones entre la candidata presidencial Raisa Vulgarín, de origen comunista, candidata de la Revolución Ciudadana con el hijo del presidente de Colombia, Nicolás Petro, cabeza del proceso investigativo por la receptación de dineros de las mafias para la elección de su padre, Gustavo Petro Urrego en la presidencia de Colombia.
Informes de inteligencia militar ecuatoriana sugieren que Vulgarín, quien tiene fuertes lazos con el movimiento político del expresidente Rafael Correa, estaba en una relación con Camilo Burgos, primo de Nicolás Petro, principal figura en el mencionado escándalo. Chats obtenidos por la Fiscalía entre Nicolás Petro y Daysuris Vásquez sugieren conversaciones sobre transferencias financieras clandestinas desde Bogotá a Barranquilla en beneficio de la política ecuatoriana. Villavicencio, en un video, denunció la gravedad del caso y la conexión con Vinicio Alvarado, quien estuvo a cargo de la campaña electoral de Gustavo Petro y ahora lidera las campañas de Lucia González y Andrés Arauz en Ecuador. Hizo un llamado a la fiscal ecuatoriana para que trabajara en conjunto con su contraparte colombiana y profundizara la investigación.
La reacción de las autoridades no se hizo esperar. El actual presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, manifestó su profundo pesar y condena por el asesinato de Villavicencio. El Presidente Lasso convocó de urgencia al Gabinete de Seguridad en el Palacio Presidencial de Carondelet. Entre los asistentes solicitados estuvieron Diana Atamaint, presidenta del Consejo Nacional Electoral; Diana Salazar, Fiscal General del Estado; y Iván Saquicela, presidente de la Corte Nacional de Justicia, entre otros líderes nacionales, para analizar el impacto y las consecuencias del terrible crimen que enluta a la república del Ecuador.
Las autoridades ecuatorianas capturaron a seis colombianos acusados de matar al candidato presidencial Fernando Villavicencio, quien adelantaba una campaña electoral denunciando a las mafias del narcotráfico y de la contratación oficial, donde aparecen involucrados grupos armados ilegales cercanos al expresidente Rafael Correa, que está condenado a ocho años de prisión y se encuentra refugiado en Bélgica. En los allanamientos realizados en la ciudad de Quito capturaron seis personas de nacionalidad colombiana pertenecientes a la delincuencia organizada. También decomisaron un fusil, una subametralladora, cuatro pistolas, tres granadas, dos cargadores de fusil, cuatro cajas de munición, dos motocicletas y un vehículo reportado como robado en la frontera con Colombia, donde presuntamente se movilizaban los miembros de este grupo delictivo.


































































