Tomás Cipriano de Mosquera fue, sin duda, una figura contradictoria y fascinante de la historia colombiana. Un hombre que nació en el seno de la élite más tradicional de Popayán, pero que dedicó sus *cuatro presidencias a desmantelar los cimientos del poder colonial que lo vieron nacer. Su biografía es la de un general audaz*, un intelectual ilustrado y un político que, a pesar de sus contradicciones, impulsó a Colombia hacia la modernidad.
Cuando llegó a la presidencia por primera vez en 1845, lo hizo con el apoyo de ultraconservadores, terratenientes y el clero, quienes *lo veían como un heredero del legado de Simón Bolívar*. Sin embargo, en un giro que nadie esperaba, Mosquera usó su poder para implementar reformas radicales que contradecían directamente a sus aliados. Con el apoyo del liberal Florentino González, desmanteló monopolios estatales como el del tabaco, bajó los aranceles y reorganizó las finanzas del país. Su visión era clara: la prosperidad de la nación residía en el libre comercio y en la construcción de infraestructura. *Por eso, impulsó la navegación a vapor en el río Magdalena y ordenó la construcción del primer ferrocarril del país, el interoceánico de Panamá*.
Pero *el atrevimiento de Mosquera no se detuvo en la economía*. Se enfrentó con la Iglesia Católica, una de las instituciones más poderosas de la época. A través de la desamortización de bienes de manos muertas, proclamó que la nación era dueña de las propiedades de la Iglesia, argumentando que la acumulación de estos bienes frenaba el desarrollo del país. *Esta política anticlerical, que incluyó la expulsión de la Compañía de Jesús y la prohibición del cobro de diezmos, le valió la excomunión, pero sentó las bases para la separación entre la Iglesia y el Estado*.
Su faceta como intelectual y promotor de la ciencia es quizás la menos conocida, pero *una de las más relevantes. Trajo a profesores y científicos extranjeros para modernizar la educación, fundó el Colegio Militar* , origen legal de la actual Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional, y decretó la creación de la Comisión Corográfica. *Este proyecto, dirigido por Agustín Codazzi, fue fundamental para mapear el país y sentar las bases científicas de la nación*.
A pesar de sus logros, Mosquera no estuvo exento de polémicas. Pasó de ser un héroe conservador a un general liberal que, en 1860, se levantó en armas para derrocar al presidente Mariano Ospina Rodríguez. Su papel fue clave en la consolidación del Estado federal, proclamándose *Supremo Director de la Guerra* y, posteriormente, como presidente provisional. No obstante, la misma Constitución de 1863, que se creó bajo su mandato, limitó tanto el poder ejecutivo que hizo ingobernable el país en las décadas siguientes.
La historia de Mosquera es la de un hombre adelantado a su tiempo, un visionario que se atrevió a desafiar el statu quo. Su figura nos recuerda que la grandeza de un líder no solo se mide por los apoyos que reúne, sino por la valentía de sus acciones, incluso cuando van en contra de quienes le dieron el poder. *Mosquera no solo fue presidente, fue el general que se atrevió a abolir las instituciones coloniales y a trazar el camino hacia una Colombia moderna, con todos sus aciertos y errores.*


































































