El inicio del Tercer Periodo de Sesiones Ordinarias de la Asamblea Departamental del Cauca, marcado por la instalación oficial por parte del gobernador Octavio Guzmán, es un momento de reflexión y, sobre todo, de reafirmación del compromiso con el departamento. Este evento no es una simple formalidad; es la apertura de un espacio vital de diálogo y construcción conjunta donde se cimenta el futuro de la región.
La declaración del gobernador resuena con una promesa clave: transparencia y responsabilidad como pilares de la gestión. En un contexto departamental a menudo complejo, estas palabras son más que meros eslóganes; son el mandato ético que debe guiar cada debate, cada votación y cada proyecto que pase por la Asamblea. Cumplirle al Cauca exige que la administración y la corporación legislativa actúen como un engranaje eficiente y, sobre todo, visible para la ciudadanía.
Lo más destacable de este llamado es el énfasis en la unidad y el compromiso, incluso frente a la diversidad de pensamiento. La frase “las diferencias ideológicas son tan solo la confirmación que tenemos una misión [trabajar] por los caucanos” encapsula una verdad fundamental de la democracia: la pluralidad no es un obstáculo, sino una herramienta. Una Asamblea con posturas diversas es, en esencia, una representación más fiel de la sociedad que juró servir. La existencia de debates vigorosos y posturas encontradas no debe paralizar, sino enriquecer la calidad de las decisiones tomadas.
El verdadero reto para los próximos meses será transformar este espíritu de unidad en acciones concretas. Los caucanos esperan que este periodo de sesiones se traduzca en avances tangibles en seguridad, infraestructura, desarrollo rural y oportunidades económicas. El trabajo arduo prometido debe ir de la mano con la escucha activa a las necesidades de los municipios, comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas que conforman la rica y compleja geografía caucana.
Escribir el futuro del Cauca es una tarea que trasciende a un solo despacho o partido. Requiere que cada diputado, desde su bancada, ponga el bienestar colectivo por encima de las agendas particulares. Si la Asamblea y la Gobernación logran mantener el foco en esa misión compartida —trabajar por todos los caucanos—, este Tercer Periodo de Sesiones Ordinarias será, sin duda, un hito en el camino hacia el progreso y la estabilidad regional. La pelota está en juego; el Cauca espera resultados.


































































