La contienda interna dentro del Partido Conservador Caucano, protagonizada por las figuras de Sammy Mereg Barreto y Liliana Benavides en la disputa por la votación al Senado, trasciende la mera aspiración legislativa. Como bien se plantea, esta pugna es la clave para definir el liderazgo que tendrá la potestad de “entregar los avales” y, por lo tanto, perfilará el destino de los godos en las próximas elecciones locales: la Gobernación, las alcaldías, concejos y la Asamblea.
Es un juego de poder crudo y predecible, donde la elección legislativa, incluso si se pierde la curul, se convierte en el gran termómetro y el gran elector para la contienda regional.
El Fraccionamiento Godo y su Lógica
La fractura en el conservatismo caucano es una realidad evidente que, paradójicamente, sigue una lógica muy colombiana: la medición de fuerzas como antesala al control burocrático y político local. El compromiso de cada facción de “salvar” la votación de su candidato al Senado, incluso a sabiendas de la alta competitividad o la dificultad de obtener la curul, no es un acto de lealtad abstracta, sino una inversión de futuro.
¿Por qué es tan vital esta votación al Senado?
- El Aval como Moneda de Cambio: Quien demuestre haber movilizado la mayor cantidad de votos azules en el Cauca se erige como el líder indiscutible del partido en el departamento. Esta victoria interna le otorga la influencia, o el control directo, sobre el Directorio Departamental, vital para la firma de los avales a los aspirantes a la Gobernación, alcaldías, Asambleas y Concejos.
- La Jerarquía Bipartidista: En muchos municipios, los candidatos conservadores no son elegidos por su ideología, sino por su conexión con el líder que maneja la chequera política. El senador o el congresista más votado en la región es, de facto, quien gestiona los recursos, los favores y las alianzas de la colectividad.
- La Inercia del Poder: Una victoria en la votación senatorial genera una inercia política que facilita la formación de coaliciones locales. Los candidatos a alcaldías y gobernaciones, incluso de otros partidos, preferirán negociar con la facción conservadora que probó su capacidad de movilización en las urnas.
El Verdadero Premio: Las Elecciones Locales
El detalle central de esta disputa no es si el Cauca tendrá o no un Senador conservador, sino cómo se distribuirá el poder en las alcaldías y la Gobernación. Las elecciones locales son el verdadero botín.
- La Gobernación del Cauca: Es el cargo que maneja el mayor presupuesto y la burocracia departamental. El sector conservador que gane la batalla de Sammy Mereg vs. Liliana Benavides tendrá la principal carta para negociar una candidatura fuerte, ya sea propia o en coalición, para el Palacio de la Moneda en Popayán.
- El Poder Municipal: Controlar las alcaldías es asegurar los presupuestos locales, los contratos y la base electoral para futuras contiendas. La capacidad de poner o quitar avales municipales es la herramienta más poderosa para construir una hegemonía regional.
Conclusión: Una Disputa de Líderes, No de Ideas
Lo que presenciamos es la habitual dinámica de los partidos tradicionales en regiones como el Cauca, donde la estructura y el caudillismo pesan más que los debates programáticos. El fraccionamiento conservador, lejos de debilitarlos ideológicamente, se convierte en un ritual necesario para depurar y coronar al cacique que manejará los hilos electorales en el siguiente ciclo.
Mientras la ciudadanía espera un debate sobre la seguridad, el desarrollo rural o la infraestructura, los “godos” caucano están inmersos en una lucha intestina cuyo resultado definirá quién tiene derecho a negociar, a mandar y a repartir las cartas en el tablero político de los próximos cuatro años. El que más votos ponga al Senado, se llevará el premio mayor en las elecciones locales. Así de simple, así de crudo, así funciona la política regional.


































































