La reciente reaparición del exgobernador del Cauca, *Elías Larrahondo Carabalí*, seis años después de su histórica elección, no ha pasado desapercibida. El acto conmemorativo de su victoria como el primer gobernador afrodescendiente del departamento, realizado en La Balsa y transmitido en vivo, ha encendido nuevamente el debate público, mezclando el recuerdo de un hito con las suspicacias de una posible estrategia política.
Es innegable que la elección de “Bola Ocho” en su momento marcó un *hito de relevancia histórica y simbólica*. Fue un triunfo que resonó no solo en el Cauca, sino en todo el país, al romper una barrera racial en la administración departamental. Recordar y celebrar este logro es, en esencia, un acto legítimo de reconocimiento a la historia de la comunidad afrodescendiente caucana y a su lucha por la representación.
*La Sombra de la Intención Política*
Sin embargo, la política en Colombia rara vez permite que un recuerdo sea solo un recuerdo. La coyuntura en la que se realiza esta conmemoración, junto con el *polémico llamado a un “acto de infidelidad”* (una frase que por sí misma merece un análisis aparte sobre su significado y el impacto de su uso en el discurso público), inevitablemente coloca el evento bajo la lupa de una *campaña anticipada*.
La columna de opinión refleja un *profundo malestar* en sectores de la comunidad afro y la ciudadanía caucana en general. Este sentimiento no parece estar dirigido a la conmemoración per se, sino al uso que se le da. La crítica central es contundente: utilizar el aniversario de un gobierno que muchos califican de *“mediocre”* como trampolín para una futura aspiración política.
- *El fantasma de la gestión:* Un gobernante no es solo recordado por cómo llegó, sino por cómo gestionó. Si la percepción general es que su administración causó daño a la imagen de una raza luchadora, intentando forzar la asistencia a un acto, la conmemoración se despoja de su brillo histórico y se convierte en un recordatorio de las *deudas pendientes y las promesas incumplidas.*
- *El agotamiento del electorado:* El reclamo de que “el Cauca no olvida que dañó la imagen de una raza luchadora” y la advertencia de que “al perro no lo capan dos veces” son expresiones claras de un electorado que se siente *decepcionado y manipulado*. Esto sugiere que la figura de Larrahondo enfrenta un *déficit de credibilidad* que va más allá del simbolismo de su elección inicial.
*¿Hito Histórico vs. Carga Reputacional?*
Elías Larrahondo se encuentra en una encrucijada. El recuerdo de su elección es un *activo invaluable* para el relato de la representación afro. No obstante, la memoria colectiva sobre su gestión es una *pesada carga reputacional*.
Si su intención es genuinamente reingresar al ruedo político, este tipo de actos debe ser mucho más que una simple celebración. Debe ser un ejercicio de *rendición de cuentas, autocrítica y propuesta renovada*. Escudarse únicamente en el hito de ser *el primer afrogobernador,* sin abordar las críticas a su pasado administrativo, solo valida la percepción de que está *instrumentalizando la identidad racial* para fines personales.
En conclusión, lo que pudo haber sido un acto solemne y emotivo de reconocimiento a la historia, ha sido opacado por la sospecha de que es, en realidad, el *disfraz de una campaña prematura*. El desafío para Larrahondo no es convencer al Cauca de que recuerde su elección, *sino de que olvide (o perdone) su gobierno. Y, a juzgar por la reacción, el camino parece ser cuesta arriba.*
Entérate en *Instagram, X, TikTok, Whatsapp, Facebook, threads,* y gratis en nuestra Noticia diaria ¿Dudas o sugerencias? escríbenos a noticias@caucaextremo.com
*www.caucaextremo.com #laotracaradelanoticia & Colombia extremo Televisión #cercadeti*


































































