El reciente lanzamiento de “papas bomba” por parte de encapuchados en las afueras de la Universidad del Cauca, frente a la Facultad de Ingeniería en el sector de Tulcán, enciende de nuevo las luces de alerta en Popayán. Aunque afortunadamente no se han reportado enfrentamientos directos ni disturbios masivos, este acto, atribuido a un supuesto grupo radical interno, es mucho más que un simple incidente; es un síntoma preocupante y un llamado urgente a la reflexión sobre el estado de la protesta y el diálogo dentro de nuestra alma máter y la sociedad.
¿Protesta o Provocación?
Históricamente, la universidad ha sido un epicentro de debate, pensamiento crítico y, por supuesto, de protesta social. Sin embargo, el recurso a la violencia y al anonimato del encapuchado distorsiona la esencia de una demanda legítima.
- El anonimato del encapuchado, si bien en algunos contextos se utiliza como protección frente a la represión, en este caso particular, al no estar acompañado de pliegos de peticiones claros o una vocería definida, diluye la causa y la convierte en un acto de provocación.
- La “papa bomba” es un artefacto artesanal que representa riesgo, no diálogo. En lugar de abrir una mesa de negociación, cierra el espacio para la conversación, obligando a la respuesta de la fuerza pública (como la potencial intervención del UNDEMO) y polarizando aún más la situación.
Un acto que busca visibilizar una exigencia sin articular esa exigencia termina únicamente visibilizando la violencia.
La Responsabilidad de la Universidad ️
Si las versiones preliminares son correctas y se trata de un “grupo radical interno”, la Universidad del Cauca, como institución formadora de ciudadanos, tiene un desafío ineludible.
- Reafirmar el Diálogo: Se debe trabajar incansablemente para que los canales institucionales y democráticos sean la vía primaria y efectiva para tramitar el disenso. Si un grupo siente que la única forma de ser escuchado es mediante la violencia, es porque la confianza en el diálogo está rota.
- Aislar la Violencia: Es fundamental que la gran mayoría de estudiantes, profesores y personal administrativo, que rechazan estos métodos, aíslen categóricamente estos actos. La comunidad universitaria debe proteger su espacio como un templo del saber, no como un campo de batalla.
- Investigación y Claridad: Es imperativo conocer las causas. ¿Cuáles son las exigencias? ¿Son demandas legítimas de bienestar estudiantil, académicas, o de naturaleza política externa? La institución debe liderar la búsqueda de estas respuestas para evitar que el silencio y la especulación alimenten más la tensión.
Un Llamado a la Paz Social ️
Popayán, conocida como la “Ciudad Blanca”, valora la tranquilidad y su riqueza histórica y académica. Actos de violencia, por pequeños que sean, generan una máxima alerta que paraliza la cotidianidad y afecta la percepción de seguridad de toda la ciudad.
El peligro no reside solo en el estallido de un artefacto, sino en la ruptura del tejido social que estos actos representan. Es hora de que los encapuchados se quiten la capucha (simbólica y literalmente) y pongan sus razones sobre la mesa. Es hora de que la Universidad, la fuerza pública y la sociedad reafirmen su compromiso con la palabra como la única herramienta legítima para construir un futuro, antes de que el eco de la papa bomba se convierta en el estruendo de una confrontación innecesaria.


































































