La noticia sobre el presunto presupuesto de seguridad asignado a Popayán para 2026, de tan solo *$3.300 millones de pesos*, enciende todas las alarmas y merece un análisis profundo. En un contexto donde la percepción e índices de inseguridad golpean gravemente a los barrios de la capital caucana, una cifra tan exigua no solo es preocupante; es, como bien lo califica el concejal Jhon Ortiz Martínez, inaceptable.
*La Desproporción Presupuestal*
La principal crítica reside en la evidente *desproporción* entre la necesidad de seguridad y el recurso destinado. $3.300 millones de pesos para todo un año en una ciudad con los desafíos de Popayán resultan irrisorios.
La comparación con ciudades similares o incluso más pequeñas es contundente:
- *Armenia*: $21.000 millones.
- *Soacha*: $27.000 millones.
Estas cifras demuestran que otras administraciones locales han comprendido que la *seguridad no es un gasto, sino una inversión* fundamental para el desarrollo social y económico. Un presupuesto bajo en seguridad limita de forma crítica:
- *Fortalecimiento Policial:* Impide la adquisición de equipos, el mantenimiento del parque automotor y el aumento del pie de fuerza.
- *Tecnología y Vigilancia:* Restringe la inversión en cámaras de seguridad, centros de monitoreo y herramientas de análisis criminal.
- *Prevención Social:* Cancela o minimiza los programas que buscan atacar las raíces de la criminalidad, como la inversión en juventud y oportunidades.
*Popayán necesita más inversión en prevención, tecnología y presencia* institucional. Recortar o asignar migajas a este rubro es condenar a los ciudadanos a vivir con miedo.
*El Telón de la Politiquería*
Junto a la crítica presupuestal, se menciona un movimiento político interno: el cambio de un funcionario de la secretaría de educación a la *Secretaría de Gobierno*, y su supuesta ambición por orquestar una candidatura a la Alcaldía de Popayán para *Felipe Acosta Ortega* por parte del grupo político *“La Alianza”*.
Este es el aspecto más lamentable de la política local:
*La Secretaría de Gobierno es, por naturaleza, la entidad encargada de liderar la seguridad, la convivencia y la paz.* Si el nombramiento de un nuevo Secretario se interpreta meramente como una *“ficha”* en un ajedrez electoral y no como el ingreso de un experto en seguridad ciudadana, esto demuestra que la *tranquilidad de los payaneses está siendo subordinada a los intereses electorales de un grupo político*.
La *“arrogancia”* de la que se habla en los Corrillos del Parque Caldas, al parecer, reside en creer que la ciudadanía no notará cómo temas tan vitales como la seguridad pasan a ser herramientas de campaña.
*La Prioridad es la Vida*: La administración tiene la obligación de garantizar la vida y la tranquilidad de sus habitantes con hechos concretos y presupuestos sólidos, no con movimientos de ajedrez que buscan únicamente el poder.
*Conclusión*
La baja asignación presupuestal para la seguridad en Popayán en 2026 es un llamado de atención urgente. La administración debe *revisar de inmediato* esta cifra y comprometerse con una inversión real que permita a la Policía actuar y a los ciudadanos vivir en paz.
Mientras tanto, la ciudadanía debe estar vigilante para exigir que la seguridad sea manejada por profesionales idóneos y que las decisiones sobre la vida y el futuro de la ciudad no se conviertan en meros *trampolines para futuras aspiraciones políticas*. La seguridad es un derecho fundamental y no puede ser una moneda de cambio electoral.
Como quien dice *el nuevo custodio de la seguridad en Popayán y si lo hace bien seria la cuota inicial para ser el próximo alcalde* de los payaneses, *lo dicen los Corrillos del Parque Caldas que todo lo ve y todo lo sabe*


































































