El corazón del Pacífico caucano late al ritmo de sus ríos y sus comunidades, y es precisamente allí, en Guapi, donde la construcción de la paz y la reparación histórica toman una forma tangible y profundamente significativa. Las recientes jornadas de trabajo con los Consejos Comunitarios no son solo un cumplimiento administrativo; son la reafirmación de un compromiso inquebrantable con la justicia territorial y el reconocimiento de la Ley 70 de 1993.
El eje central de esta labor ha sido doble: por un lado, avanzar en el cumplimiento efectivo de las órdenes de restitución, un paso crucial para sanar las heridas del despojo y la violencia. Por el otro, la realización de jornadas de capacitación enfocadas en la Ley 70 y el mecanismo de la Consulta Previa.
La Ley 70: Más que un Artículo, un Principio de Vida
La Ley 70 no es simplemente una norma legal; es el pilar que reconoce los derechos de las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras sobre sus territorios ancestrales. Al capacitar a los Consejos Comunitarios en su conocimiento y aplicación, se está haciendo mucho más que entregar información: se está reafirmando su poder y sus saberes ancestrales. Se les está entregando la herramienta para que sean ellos mismos, desde su cosmogonía y su experiencia, quienes lideren la defensa y el desarrollo de sus tierras.
Este enfoque fortalece la voz de las comunidades en todos los procesos territoriales. Una comunidad informada sobre la Consulta Previa es una comunidad que puede exigir ser escuchada y respetada antes de que cualquier proyecto que impacte su territorio se ponga en marcha. Es la diferencia entre ser objetos de políticas y ser sujetos activos en la construcción de su propio futuro.
Reparación con Conocimiento y Unión
La verdadera reparación no se limita a la entrega de bienes o indemnizaciones. La reparación duradera se construye con conocimiento y unión. El trabajo en Guapi lo demuestra: la reparación efectiva pasa por la restitución del tejido social, la legitimación de las estructuras de gobierno propio (los Consejos Comunitarios) y el fortalecimiento de la identidad cultural anclada al territorio.
Cuando las comunidades se apropian de las herramientas legales que protegen sus derechos, están dando un paso monumental hacia la autonomía y la gobernanza territorial. Es un mensaje poderoso: en el Cauca, y en particular en el Pacífico, la unión de los saberes ancestrales con el conocimiento jurídico es la fórmula más efectiva para edificar una paz justa, inclusiva y con raíces profundas en la tierra.
Seguir construyendo esta reparación desde el conocimiento es asegurar que el futuro del Cauca se escriba con la voz fuerte y sabia de sus comunidades étnicas. La esperanza y el progreso viajan en canoa por los ríos de Guapi.



































































