En un país donde a menudo se resaltan los desafíos y las brechas, es inspirador encontrar historias de progreso tangible que florecen desde la raíz del esfuerzo comunitario y la articulación institucional. La reciente sesión del Concejo Municipal de Caldono, que contó con la participación del Comité de Cafeteros del Cauca, no solo socializó cifras; ilustró un modelo de desarrollo rural que merece ser replicado y celebrado.
Caldono, un nombre que quizás no resuene con la misma fuerza que otros centros urbanos, se erige hoy como un bastión de la caficultura caucana. Con más de 5.300 familias dedicadas a este noble oficio y 5.400 hectáreas en producción, este municipio ocupa la sexta posición en el ranking departamental. Pero más allá de los números, lo que Caldono representa es un testimonio vivo de productividad, trabajo comunitario y una visión clara de renovación cafetera.
El éxito no es fortuito. Es el resultado directo de una articulación virtuosa: el invaluable Servicio de Extensión de la Federación, la proactiva Administración municipal y la siempre necesaria cooperación. Juntos, han tejido una red de apoyo que va más allá del simple cultivo. Proyectos como “Escuela y café” garantizan un relevo generacional consciente; la “Agroforestería” promueve la sostenibilidad; la “Renovación” asegura la competitividad, y el “Turismo y emprendimiento cafeteros” abren nuevas avenidas económicas y de dignificación del producto.
Pero el impacto de esta sinergia trasciende las fincas. La visión de “Más Federación” en Caldono demuestra que cuando se fortalece la cadena productiva principal, los beneficios se derraman por todo el territorio. Las inversiones en alcantarillas, vías y escenarios comunitarios en más de 30 veredas son la prueba fehaciente de que el café no solo genera riqueza, sino que transforma la calidad de vida. Más de 17.000 personas beneficiadas no son una estadística menor; son rostros que ven un futuro más prometedor gracias al trabajo en equipo.
Como bien lo expresó Germán Riascos, Representante del Comité Departamental de Cafeteros del Cauca: “Desde la gremialidad seguimos apostándole al trabajo articulado con las instituciones del Estado, porque solo así logramos transformar la realidad de nuestras familias caficultoras”. Esta frase encapsula la esencia de lo que está sucediendo en Caldono: el reconocimiento de que los grandes desafíos solo se superan con la unión de fuerzas.
Caldono nos enseña que el futuro de nuestros campos no reside en la queja o el aislamiento, sino en la colaboración inteligente y persistente. Es un ejemplo vibrante de cómo la caficultura, más que una actividad económica, es un motor de desarrollo social y territorial. ¡Gracias, Caldono, por seguir construyendo un futuro que no solo huele a café, sino también a esperanza y a progreso real!


































































