La reciente puesta en marcha de la Escuela Cultural de Paz en Timbiquí, impulsada por la Gobernación del Cauca a través de la Oficina Departamental de Cultura, es mucho más que una simple iniciativa de formación; es un acto de profunda visión política y social que reconoce en la cultura el pilar esencial para la construcción de paz, la memoria y la identidad territorial.
En un departamento históricamente marcado por el conflicto, apostarle a la herencia cultural del Pacífico caucano –su música, su danza, su memoria oral y sus saberes ancestrales– es entender que la paz no es solo la ausencia de guerra, sino la presencia viva de la comunidad en sus propias prácticas de convivencia. Es una estrategia que prioriza el tejido social y la resiliencia de un pueblo.
Un Enfoque Integral y Generacional
El proceso formativo se distingue por su enfoque integral y su dirección hacia las nuevas generaciones: niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Al incluir talleres de Música tradicional del Pacífico (marimba, percusión y canto), Danza tradicional y contemporánea, y, crucialmente, Luthería (fabricación y mantenimiento de instrumentos), la Escuela no solo preserva el arte, sino que asegura la transmisión de un oficio y la dignificación del “portador de tradición”. Este último componente es vital, pues convierte el saber ancestral en un medio de sostenibilidad y reconocimiento.
Pero, quizás el componente más significativo es el social y comunitario, que genera espacios de reflexión, liderazgo y diálogo. Aquí es donde la cultura trasciende el escenario para convertirse en una herramienta de mediación y construcción de ciudadanía. Se enseña a liderar y dialogar desde la propia identidad cultural, fortaleciendo el sentido de pertenencia y la capacidad de las comunidades para gestionar su propio bienestar.
La Paz Sostenida en la Participación
El éxito de esta iniciativa radica en que se desarrolla en articulación con líderes culturales, la administración municipal y las comunidades. Al asegurar que los saberes y las voces locales sean el centro del proceso, la Gobernación garantiza que el modelo sea pertinente y sostenible, lejos de los proyectos impuestos desde afuera.
La Muestra Cultural Comunitaria que se realizará en diciembre no será solo una exhibición, sino la manifestación palpable de que la paz se sostiene cuando las comunidades participan, lideran y son reconocidas. Esta es una lección fundamental para todo el país: el camino hacia la paz duradera pasa por invertir en la cultura como generadora de identidad, autoestima colectiva y, sobre todo, como un camino de bienestar y permanencia para las comunidades. La Gobernación del Cauca marca un hito, demostrando que la cultura es, en efecto, la fuerza más transformadora para el territorio.


































































