La máxima de que *“con los ‘Judas’ y en política menos, no se pelea”* encapsula una sabiduría práctica y a menudo olvidada en el fragor del debate público. Esta frase no es un llamado a la rendición o a la pasividad; es una invitación a la *estrategia, la eficiencia, y la inteligencia emocional* dentro de un ambiente, la política, inherentemente marcada por la traición, el oportunismo y el conflicto constante.
En el contexto político, *el “Judas” no es solo el traidor*, sino aquel adversario o exiliado cuya única misión es la *destrucción personal*, alimentada por la envidia, el resentimiento o un interés subalterno. Entrar en la pelea directa con este tipo de figura es, casi siempre, un error táctico que solo beneficia al atacante.
*El Costo de la Confrontación*
Cuando un líder o un movimiento se enreda en una riña personal con el traidor, automáticamente le otorga tres recursos invaluables:
- *Legitimidad*: El enfrentamiento eleva al *“Judas” al estatus de oponente digno*, validando sus ataques y sus críticas, sin importar si son falsas o malintencionadas.
- *Tiempo y Energía*: Cada respuesta, cada réplica, desvía el enfoque de la agenda principal. El tiempo que se dedica a desmentir o atacar a un traidor es tiempo que no se invierte en legislar, gobernar o conectar con el electorado. La política inteligente se trata de *maximizar el impacto positivo*, no de gestionar crisis de reputación fabricadas.
- *El Espectáculo:* El público, y especialmente la prensa, adoran el drama. *Una pelea con un “Judas” es puro rating*. El problema es que el rating desplaza la sustancia, y al final, *ambos contendientes terminan viéndose debilitados y desprofesionalizados ante la opinión pública*.
La Respuesta Elegante: Indiferencia y Enfoque
La manera más efectiva de “no pelear” no es guardar silencio por miedo, sino practicar la *distancia estratégica*. Implica reconocer que hay ataques que, simplemente, no merecen la tinta ni el aliento.
La respuesta más contundente contra el “Judas” es la *indiferencia activa* y la *ejecución impecable*. Cuando la traición se enfrenta con hechos y logros, el ataque se desvanece por sí mismo. El líder sabio entiende que su credibilidad no se reafirma con una contraofensiva verbal, sino con la *lealtad a los principios y al proyecto* que el traidor abandonó.
En la política, *la fuerza no reside en la dureza de los puños, sino en la solidez del propósito*. Desperdiciar recursos en una batalla sucia con quien ya se ha auto-excluido del proyecto es una derrota incluso si se gana la riña. La regla de oro, por lo tanto, es clara: *deje que el “Judas” hable y que la agenda hable por usted*.
Así, que a *trabajar que el Cauca y Colombia nos necesita* para grande Cosas
*MARCELO ARANGO MOSQUERA*
*Periodista Medios de Comunicación Colombia Extremo*


































































