La reciente culminación de la Media Maratón del Cauca 2025 no fue solo un evento deportivo; fue una fiesta vibrante que resonó con la fuerza y la esperanza de una región entera. Al congregar a más de 6.000 participantes, esta maratón se consolida no solo como un referente del suroccidente colombiano, sino como un poderoso símbolo de cómo el deporte puede ser un motor transformador en la construcción de comunidad y la proyección territorial.
Lo que presenciamos fue la manifestación de una energía imparable. Desde corredores élite, con ganadores internacionales de Brasil y Ecuador, y talentos nacionales como Lina Maritza Pantoja (21K) y Carolina Tabares (10K), hasta miles de aficionados y familias que llenaron las calles. Esta diversidad en la línea de salida es, en sí misma, un reflejo de la riqueza del Cauca y de Colombia. La destacada participación local, con más de 2.300 inscritos del propio departamento, y la representación de municipios como Silvia y Sotará, demuestra un profundo sentido de pertenencia y orgullo regional.
Pero el impacto de esta jornada trasciende lo atlético. La masiva afluencia, que incluyó delegaciones de México, España y Venezuela, inyectó una vitalidad invaluable a la economía local. Hoteles, restaurantes y emprendimientos sintieron el dinamismo económico generado por este flujo de visitantes, reafirmando la tesis de la Gobernación del Cauca: invertir en deporte es invertir en desarrollo económico y social. Cada zancada en la ruta se convirtió en un paso firme hacia el fortalecimiento de la identidad caucana.
La columna vertebral de este éxito fue, sin duda, la fuerza del pueblo caucano. No solo en los corredores, sino en los voluntarios y en la ciudadanía que convirtió la competencia en un escenario de disciplina, energía y apoyo incondicional.
La Media Maratón del Cauca 2025 ha demostrado que es más que un simple recorrido; es una declaración de intenciones. Es la reafirmación de que el deporte, la cultura y la unión familiar son los cimientos sobre los que se construye un futuro prometedor. Con la mirada ya puesta en el 2026, el mensaje es claro: La fuerza del Cauca no se detiene.


































































