La reciente actualización de la Gobernación del Cauca y la Oficina de Gestión del Riesgo sobre el volcán Puracé nos recuerda la constante y palpable amenaza que representa este gigante dormido. Que la alerta se mantenga en naranja no es un dato menor; es un llamado urgente a la precaución y a la responsabilidad colectiva.
La Actividad Sísmica y las Emisiones: Señales Claras
Los reportes del Servicio Geológico Colombiano (SGC) son inequívocos: la continuidad de las señales sísmicas asociadas al movimiento de fluidos internos es una clara advertencia. Estas no son vibraciones superficiales; son el testimonio de procesos magmáticos que están activos bajo la montaña. La observación de cinco emisiones de ceniza, con columnas de hasta 100 metros, como la registrada en el sector de Paletará, materializa esta actividad.
No se trata de un simple “malestar” geológico, sino de un sistema volcánico dinámico que está experimentando cambios significativos. Es importante entender que la ceniza, aunque parezca inofensiva a baja escala, puede tener serias implicaciones para la salud respiratoria, la agricultura y la infraestructura aérea y terrestre de la región.
La Falsa Sensación de Seguridad
Uno de los puntos más cruciales del comunicado es la advertencia sobre la posible disminución temporal de la actividad. En la gestión de riesgos volcánicos, la tranquilidad momentánea puede ser el mayor peligro. Un volcán en alerta naranja se asemeja a un resorte comprimido: aunque parezca quieto, la energía sigue acumulándose y la inestabilidad persiste.
La disminución de la sismicidad o de las columnas de gas durante días o semanas no significa un retorno a la normalidad. La naturaleza cíclica de los volcanes nos enseña que las fases de relativa calma pueden preceder a eventos más intensos. Por ello, la alerta se mantiene y debe ser respetada.
Deber Ciudadano: Precaución y Fuentes Oficiales
La reiteración de no acercarse al cráter ni a sus alrededores no es una sugerencia, sino una medida de seguridad vital. El riesgo de explosiones freáticas, caída de rocas o flujos piroclásticos aumenta significativamente en estas condiciones. La vida de los ciudadanos no puede ponerse en riesgo por curiosidad o negligencia.
Finalmente, el llamado a seguir únicamente la información de los canales oficiales (#UNGRD, SGC, Gobernación) es fundamental para evitar el pánico y la desinformación. En tiempos de crisis, la verdad científica y la comunicación oficial son nuestros mejores aliados. La gestión de este riesgo es un esfuerzo conjunto entre las autoridades que monitorean 24/7 y una ciudadanía que acata responsablemente las directrices.
El Puracé nos recuerda que vivimos en un territorio geológicamente activo. La alerta naranja es la forma en que la tierra nos habla. Escuchémosla.


































































