A medida que el calendario *deshoja sus últimas páginas*, solemos caer en la trampa de medir nuestro año solo por los logros acumulados o las metas alcanzadas. Sin embargo, existe una forma mucho más profunda y liberadora de evaluar el tiempo vivido: *la honestidad con uno mismo*.
Esta reflexión, quiero que muchos entiendan que estoy protagonizado una versión reflexiva propia de este ser humano *MARCELO ARANGO MOSQUERA* , la cual nos deja una lección poderosa: no importa si el año fue “fácil”, lo que importa es si fue *real*.
*1. El aprendizaje del “No Arrepentimiento”*
A los amigos que no leen, nos ven y nos escuchan a través de nuestras columnas les afirmo no arrepentirse de nada. *Esto no es una oda a la soberbia, sino a la aceptación. Disfrutar lo bueno sin culpas es un acto de rebeldía en un mundo que siempre nos pide más. Pero es en la adversidad donde surge la verdadera sabiduría: aprender en quién confiar, a quién dejar ir y, sobre todo, poner límites claros sobre los lugares, físicos o emocionales, a los que no pensamos volver como aquellos compromisos que prometen y después de una año de espera tan solo siguen burlándose de ti creyéndote idiota con el cual pueden jugar* , se olvidan que el camino es largo y culebrero donde empieza un 2026 donde la escalera que sube y bajas en ese camino te puedes encontrar a aquellos que te mintieron y fallaron, todo tiene un principio y un final.
*2. La poda de lo artificial*
*“Me quitó lo que no era real”*, dice una de las frases más impactantes, donde aceptarla no es fácil porque aun crees en la palabra de la gente. A veces, un año difícil actúa como un filtro necesario. *Se llevan las amistades de conveniencia, las expectativas ajenas y las máscaras que cargamos por inercia*. Cuando el año nos “quita” lo superfluo, no nos está empobreciendo; nos está dejando más livianos y más auténticos.
*3. La claridad como meta final*
Llegar a diciembre *“más fuerte y más claro”* es el verdadero éxito. No se trata de no haber cometido errores, *sino de haber desarrollado el criterio suficiente para no repetirlos*. La experiencia no es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa.
*Conclusión*
Quizás este no fue nuestro mejor año en términos económicos o de salud, pero si hoy puedes mirar atrás y reconocer quiénes son tus aliados reales y qué versiones de ti mismo ya no te pertenecen, entonces ha sido un año ganado. *Al final del día, la paz mental no proviene de un año perfecto, sino de la tranquilidad de haber vivido con la verdad por delante*.
*Así que no olvides que este 24 de diciembre el mejor regalo es volver a tener la oportunidad de empezar y que este 2026 es el momento de iniciar lo que no terminaste o tal vez de ver la realidad de lo grande que eres*.
Bendiciones para todos,
*MARCELO ARANGO MOSQUERA*
*PERIDISTA CORPORRACION COLOMBIA EXTREMO*


































































