Históricamente, los colombianos hemos medido el rigor de las sanciones viales bajo la vara del Salario Mínimo Diario Legal Vigente (SMDLV). Sin embargo, esa costumbre ha llegado a su fin. Con la reciente expedición de la Circular Externa 20264000000037, el Ministerio de Transporte ha dejado claro que la era de la Unidad de Valor Básico (UVB) no es solo una transición técnica, sino una realidad ineludible que redefine cómo pagamos por nuestras infracciones en este 2026.
El cambio, originado en el Artículo 313 de la Ley 2294 de 2023 (Plan Nacional de Desarrollo), busca un objetivo loable: desindexar la economía del salario mínimo. La lógica es sencilla pero profunda: si el salario mínimo sube para mejorar el poder adquisitivo del trabajador, no tiene sentido que, automáticamente, se encarezcan las multas y los trámites, terminando por castigar el bolsillo de ese mismo ciudadano.
Para este 2026, el Ministerio de Hacienda ha fijado la UVB en $12.110. A primera vista, la cifra parece inofensiva, pero al aplicarla a las equivalencias establecidas, el panorama cambia. Una multa que antes se calculaba sobre 4 salarios mínimos diarios, hoy se traduce en 13,94 UVB, lo que equivale a $168.813. En el extremo más severo de la tabla, las infracciones más graves (aquellas de 1440 salarios mínimos) alcanzan la astronómica cifra de $60.776.457.
Este nuevo esquema de cálculo exige de las autoridades de tránsito municipales, distritales y departamentales una actualización tecnológica y administrativa inmediata. No hay espacio para el error: cualquier cobro efectuado bajo la metodología antigua a partir del 1 de enero de 2026 carecería de sustento legal vigente.
Sin embargo, más allá de la aritmética, queda el debate sobre la pedagogía. ¿Está el ciudadano de a pie enterado de que su infracción ya no se mide en “días de salario”? La UVB es un concepto técnico que aún se siente lejano para el conductor promedio. La transparencia en la comunicación de estos valores será fundamental para evitar que la actualización de las multas sea percibida simplemente como un afán recaudatorio y no como lo que legalmente es: un ajuste a la realidad económica del país.
Al final del día, el mensaje del Ministerio es una invitación al cumplimiento. Si bien la UVB busca que las multas no crezcan desproporcionadamente con el salario mínimo, las cifras siguen siendo lo suficientemente altas como para recordar que la mejor forma de proteger el patrimonio es, sencillamente, respetar las normas de tránsito.


































































