El ajedrez político en el Cauca comienza a definir sus posiciones más fuertes, y el norte del departamento parece haber enviado un mensaje contundente. No se trata solo de proselitismo convencional; lo que se percibe en Caloto, Santander de Quilichao y Mondomo es la ratificación de una estructura que ha decidido cerrar filas en torno a una figura conocida: Óscar Campo.
Bajo el distintivo CR 101, Campo no solo busca una curul, sino validar un modelo de representación que sus seguidores definen como “una voz firme y sin titubeos”. Pero, ¿qué es lo que realmente está en juego tras estas manifestaciones de apoyo?
1. La Transversalidad de las Alianzas
Es llamativo el respaldo recibido en Caloto por parte del grupo del líder conservador Duvalier Cifuentes. En una política nacional a menudo fragmentada por colores partidistas, el hecho de que sectores conservadores se alineen con la propuesta de Campo sugiere que, en el Norte del Cauca, la gestión territorial está pesando más que la ideología de cúpula. El electorado local parece estar priorizando la experiencia y el conocimiento del terreno sobre las promesas abstractas.
2. El Cauca en el Escenario Nacional
Santander de Quilichao, el corazón económico y social de la región, fue el escenario donde Campo puso el dedo en la llaga: la necesidad de un control político riguroso. Para un departamento que históricamente se siente relegado por el centro del país, la narrativa de una “voz permanente” en el Congreso resuena con fuerza. La estrategia de Campo es clara: posicionarse no solo como un legislador, sino como el interlocutor necesario ante un Gobierno Nacional que, a menudo, parece no entender las complejidades del Cauca.
3. Del Número a la Convicción
El eslogan “CR 101 no es solo un número” busca transformar un dato técnico del tarjetón en una identidad política. En Mondomo, el apoyo comunitario sugiere que existe una percepción de continuidad y resultados. En política, la gratitud de las comunidades suele ser el activo más difícil de conseguir y el más fácil de perder; por ahora, Campo parece estar capitalizando un trabajo de años en la región.
Conclusión
El Norte del Cauca se perfila hoy como un bloque organizado y decidido. El respaldo a Óscar Campo es un síntoma de una región que busca seguridad institucional y representación efectiva. El desafío para el representante será traducir ese fervor regional en soluciones concretas para las problemáticas de seguridad, infraestructura y desarrollo rural que siguen asfixiando al departamento.
La suerte está echada en el norte, y el CR 101 avanza con el viento a favor de un territorio que ya tomó una decisión.


































































