En el ajedrez de la política colombiana, parece haberse instaurado una peligrosa tendencia: la del salto al vacío. Con una mezcla de audacia y oportunismo, hemos visto cómo figuras emergentes pretenden conquistar el Senado o la Cámara de Representantes sin haber pisado jamás el terreno de lo local. El mensaje es claro y contundente: “Primero, la primaria”.
No es un capricho exigir que quienes aspiren a legislar para todo un país hayan pasado primero por el tamiz de las Juntas de Acción Comunal, los concejos municipales o las asambleas departamentales. La política no debería ser una aventura de “a la topa tolondra”, donde la improvisación sea la regla y el bienestar común la excepción.
El Valor de la Experiencia Territorial
La gestión pública requiere una sensibilidad que solo se adquiere en el contacto directo con la comunidad. Un edil o un concejal entienden las dinámicas de su barrio y de su municipio; conoce las grietas del sistema desde abajo. Pretender saltarse estos pasos es, en esencia, subestimar la complejidad de la administración del Estado.
La Cortesía no es un Voto
Es fundamental que el electorado aprenda a distinguir entre la amabilidad del candidato y su idoneidad. El video nos recuerda que el pueblo, por cortesía y buenos modales, puede recibir regalos, ofrendas y donaciones. Sin embargo, la gratitud no debe confundirse con el respaldo en las urnas.
Recibir un detalle es un acto social; entregar el futuro del país a un oportunista sin trayectoria es un error histórico. La política de “regalitos” es el síntoma de una democracia que necesita madurar para enfocarse en propuestas y resultados comprobables.
Una Reflexión Necesaria
Como bien señala “Cauca Extremo #laotracaradelanoticia “, los electores no pueden seguir cayendo en manos de quienes ven los cargos públicos como un botín y no como una vocación de servicio. La meritocracia en la política debe empezar por la base.
Si queremos un Congreso sólido, necesitamos legisladores que hayan demostrado su capacidad en lo pequeño antes de pedir la confianza para lo grande. La próxima vez que un candidato aparezca con las manos llenas de promesas pero con la hoja de vida vacía de gestión local, recordemos: la experiencia no se improvisa.


































































