La noticia del hallazgo del cuerpo de Jorge Edwin Belalcázar Guzmán en el sector de El Cofre no es solo un reporte judicial más; es el síntoma de una herida abierta en el departamento del Cauca. Que un hombre de 37 años, emprendedor, reconocido por su labor como coach y comerciante, termine su vida volcado a un costado de la vía más importante del suroeste colombiano, es una tragedia que exige algo más que “investigaciones de rigor”.
Un Corredor de Riesgo
El sector entre Popayán y Piendamó se ha convertido, lamentablemente, en un escenario de incertidumbre. La hipótesis que manejan las autoridades —un intento de hurto por parte de hombres armados— pone de manifiesto una realidad que muchos conductores callan por miedo: la Panamericana se está volviendo una “tierra de nadie” durante la madrugada.
No estamos ante un simple accidente de tránsito. La presencia de impactos de arma de fuego en el cuerpo de la víctima sugiere un nivel de violencia premeditada. Es el reflejo de una delincuencia que no solo busca el bien ajeno, sino que desprecia la vida humana en el proceso.
El Perfil de una Pérdida
Jorge Edwin no era solo un número en las estadísticas de criminalidad. Era un ciudadano productivo, un dinamizador de la economía local a través de los suplementos nutricionales y un guía para otros en su faceta de coach. Su muerte deja un vacío en el tejido social y comercial de la región, enviando un mensaje devastador a quienes deciden apostarle al trabajo honesto en el Cauca: la vulnerabilidad es total.
La Deuda de la Seguridad
¿Hasta cuándo la vía Panamericana será noticia por la sangre y no por el tránsito fluido? Las autoridades no pueden limitarse a “no descartar hipótesis”. Se requiere:
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Presencia efectiva: No basta con patrullajes esporádicos; se necesitan puntos de control inteligentes en sectores críticos como El Cofre.
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Resultados contundentes: La impunidad en estos casos solo sirve de combustible para que los grupos armados sigan operando con libertad.
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Garantías para el comercio: Si los comerciantes y emprendedores no pueden transitar con seguridad, el desarrollo del departamento se estancará irremediablemente.
La muerte de Jorge Edwin Belalcázar debe ser el punto de quiebre para que la seguridad en las vías del Cauca deje de ser un discurso de escritorio y se convierta en una realidad palpable. La ciudadanía no pide milagros, pide el derecho fundamental de transitar por su tierra sin que una camioneta volcada y una bala ciega corten sus sueños a las dos de la mañana.


































































