En la política caucana, los títulos suelen pesar tanto como los apellidos, pero pocas veces coinciden con el barro en las botas y el conocimiento técnico de la tierra. La irrupción de Rosalba Joaquí en la contienda para la Cámara de Representantes por el partido Cambio Radical (#102), propone un relevo generacional y de pensamiento que el departamento reclama a gritos.
A Rosalba muchos la conocen con el apelativo cariñoso de “La vendedora de quesos”. Lejos de ser un estigma, ese nombre es su medalla de honor; es el recordatorio de que conoce la economía de a pie, la del madrugón y el esfuerzo. Sin embargo, detrás de esa mujer humilde nacida en las entrañas del Macizo Colombiano, se encuentra una de las mentes más preparadas para legislar sobre el futuro rural del país.
La ciencia al servicio del campo No estamos ante una candidatura de promesas vacías. La Dra. Joaquí es Ingeniera Agroforestal y Ambiental, especialista en biotecnología y actual maestrante en biotecnología alimentaria. Su eslogan, “Innovación que siembra futuro”, no es un adorno publicitario; es una hoja de ruta. En un Cauca golpeado por la desconexión productiva, tener a una experta en biotecnología en el Parlamento es la oportunidad de pasar de la agricultura de subsistencia a la agroindustria competitiva y sostenible.
Un legado que exige resultados Su trayectoria de 27 años en la vida pública y política no ha sido fortuita. Como exdirectora de la CRC y de la UMATA en Popayán, demostró que la gestión técnica es el mejor antídoto contra la ineficiencia. Pero hay un componente emocional y de confianza que hoy la impulsa: su cercanía con el legado de Aurelio Iragorri. Ser considerada la “pupila” del recordado Senador no es solo un aval político, es una responsabilidad ética con las bases que Iragorri consolidó. Si el Senador estuviera hoy presente, vería con orgullo cómo esa mujer que comenzó desde abajo hoy proyecta una política grande, seria y, sobre todo, humana.
Tres pilares para el Cauca La apuesta de Rosalba es clara: defensa del campo, protección de los recursos naturales y dignificación del campesino a través de la ciencia. El Cauca necesita en el Congreso voces que no lleguen a aprender, sino a ejecutar.
Votar por el 102 de Cambio Radical no es solo elegir a una parlamentaria; es validar el esfuerzo de la mujer caucana que, con el queso en una mano y los libros en la otra, se preparó para representar con altura a su departamento. El Macizo Colombiano tiene hoy una hija lista para sembrar progreso en la capital de la República.


































































