La llegada de Álvaro Uribe Vélez y Paloma Valencia a Popayán este miércoles 28 de enero no debe leerse como una simple escala en la agenda regional. Para el Centro Democrático, el Cauca representa el desafío máximo de su doctrina: un territorio donde la seguridad, la propiedad privada y la autoridad estatal , pilares del uribismo, se enfrentan a una realidad de conflicto persistente y fragmentación social.
1. El Cauca como Micromundo de la Problemática Nacional
El hecho de que el Hotel San Martín reciba a la candidata única del partido a las 8:00 a.m. subraya una intención clara: aterrizar el plan de gobierno en una región que se siente olvidada por el centro del país. Para Paloma Valencia, jugar de local en su tierra natal es un arma de doble filo. Por un lado, su conocimiento de las dinámicas locales le permite hablar de la “división del Cauca” o de la formalización minera con propiedad; por otro, debe convencer a un electorado escéptico de que su propuesta trasciende el discurso de confrontación que ha caracterizado al departamento en los últimos años.
2. La Sombra y el Refuerzo de Uribe
La figura de Uribe sigue siendo el motor de movilización para la militancia. Su presencia busca blindar la candidatura de Valencia, especialmente tras las recientes tensiones internas en el partido y los cuestionamientos de sectores que pedían una consulta más amplia. Al acompañarla en Popayán, Uribe envía un mensaje de unidad granítica: la estrategia para 2026 empieza recuperando el orden en las regiones más golpeadas por la inseguridad.
3. Del Diagnóstico a la Ejecución
El debate en Popayán se centrará, previsiblemente, en:
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Seguridad: El desmonte de lo que llaman “Paz Total” y el retorno a la autoridad.
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Economía Fraterna: Propuestas de crédito para el agro y formalización laboral.
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Conflicto de Tierras: Un tema neurálgico en el Cauca que requiere más que retórica para evitar nuevos estallidos.
Conclusión: La visita de hoy es una apuesta por la “reconquista” de la confianza ciudadana. Si el Centro Democrático logra articular un plan que no solo hable de mano firme, sino de soluciones sociales concretas para el campesino, el indígena y el empresario caucano, la candidatura de Paloma Valencia podría tomar un impulso decisivo. De lo contrario, quedará como una reunión más de amigos y simpatizantes en un hotel elegante, mientras afuera el Cauca sigue esperando respuestas.


































































