La reciente Mesa Nacional de Seguimiento a la Operación Perseo y al Pacto Cauca, liderada por la Gobernación del Cauca, pone sobre la mesa una realidad que los caucanos conocemos de sobra: el control territorial no se logra únicamente con fusiles. Si bien la recuperación militar de sectores como El Plateado, en Argelia, es un paso necesario para frenar el avance de grupos armados, el éxito real de esta intervención depende de un binomio inseparable: seguridad e inversión social.
El despliegue de la Operación Perseo ha sido una de las apuestas más ambiciosas del último tiempo. Sin embargo, como bien se reiteró desde el Puesto de Mando Unificado (PMU), la presencia de la Fuerza Pública corre el riesgo de ser un alivio temporal si no llega acompañada de una transformación estructural de las condiciones de vida de la comunidad.
Los tres pilares del cambio
Para que El Plateado deje de ser un epicentro de conflicto y se convierta en un símbolo de resiliencia, la estrategia debe sostenerse en tres ejes fundamentales:
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Continuidad en el seguimiento: La participación del Ministerio del Interior y el Viceministerio para el Diálogo Social en esta mesa no puede ser una foto de un día. La vigilancia rigurosa de los compromisos es lo que evitará que el Pacto Cauca sea otra promesa rota.
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Inversión Social Real: No hablamos de pañitos de agua tibia. El Cauca exige infraestructura, educación y sustitución de economías ilícitas que ofrezcan una alternativa digna al campesinado.
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Articulación Institucional: El hecho de que la Gobernación lidere este proceso es una señal de que el territorio conoce sus necesidades mejor que cualquier escritorio en Bogotá. La Nación debe escuchar y actuar bajo esa hoja de ruta local.
“La seguridad sin inversión es una ocupación; la inversión sin seguridad es un riesgo. Solo la unión de ambas es soberanía.“
El reto de la confianza
El mayor desafío que enfrenta hoy el Gobierno Nacional y la administración departamental no es solo logístico, sino de confianza. Los habitantes de Argelia han vivido décadas bajo el yugo de la ilegalidad y la ausencia de Estado. El éxito del Pacto Cauca se medirá en la capacidad de las instituciones para quedarse en el territorio mucho después de que los ecos de la operación militar se hayan silenciado.
La paz en el Cauca no se construye con comunicados, se construye cumpliendo la palabra. El mensaje de la Gobernación es claro y contundente: seguimiento permanente y cumplimiento de compromisos. Es hora de que el Estado demuestre que su presencia es integral y, sobre todo, definitiva.


































































