La reciente decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de revocar la candidatura al Senado de Marelen Castillo ha sacudido el tablero del Centro Democrático, no tanto por el peso electoral del puesto 20, sino por lo que simboliza: la fragilidad de las “nuevas figuras” políticas en un sistema diseñado para la disciplina de partidos.
El nudo de la “Doble Militancia”
La base del conflicto radica en una interpretación técnica que raya en lo filosófico. El CNE sostiene que Castillo incurrió en doble militancia, mientras que ella argumenta que su pasado político , como fórmula vicepresidencial de Rodolfo Hernández, fue a través de un Grupo Significativo de Ciudadanos, una figura que teóricamente no exige la fidelidad orgánica de un partido tradicional.
Sin embargo, el mensaje del tribunal es claro: la política no es un espacio de tránsito libre sin consecuencias. Para el CNE, el paso de una estructura ciudadana a las huestes del uribismo no fue lo suficientemente limpio, lo que deja a la representante en una posición vulnerable justo antes de las elecciones del 8 de marzo.
Impacto en el Centro Democrático
Para el Centro Democrático, esta baja es un ruido innecesario en una campaña que busca consolidar su lista cerrada. Aunque la lista sigue encabezada por figuras de peso como Andrés Forero y Rafael Nieto, y cerrada simbólicamente por el expresidente Álvaro Uribe, la salida de Castillo evidencia dos cosas:
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Falta de blindaje jurídico: Resulta llamativo que un partido con la experiencia del uribismo no haya previsto este escenario al otorgar el aval.
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El reordenamiento: La exclusión obliga a un ajuste en la estrategia de una lista que ya se siente apretada en la competencia por las curules.
¿Un fallo técnico o un golpe político?
Castillo ha anunciado que apelará, insistiendo en que nunca ha sido militante registrada de la Liga de Gobernantes Anticorrupción. Su defensa es válida desde la literalidad de la norma, pero en Colombia, el CNE suele aplicar un criterio de “identidad política” que trasciende el carné de afiliación.
Si la revocatoria se mantiene tras el recurso de reposición, Marelen Castillo se convertirá en un recordatorio viviente de que, en la política colombiana actual, los “independientes” caminan sobre una cuerda floja jurídica. El costo de no pertenecer a una estructura clara puede ser, irónicamente, la imposibilidad de pertenecer a una nueva.


































































