Es una verdad incómoda, de esas que preferimos ignorar para no perder la esperanza: la política y el gobierno actual en Colombia presentan síntomas de una enfermedad crónica. Mientras el ciudadano de a pie padece las consecuencias de normas diseñadas desde la frialdad de un escritorio, las instituciones parecen sufrir de una desconexión vital con la realidad de las regiones.
El dolor social es fácil de diagnosticar, pero difícil de sanar cuando quienes formulan las leyes no han sentido el pulso de la gente. Por eso, el llamado de la ciudadanía para que el Médico Nelson Palechor integre la lista del Partido Liberal con el número 104, no es una casualidad electoral; es un grito de auxilio que busca autenticidad.
El Sentido de Pertenencia como Medicina
La política colombiana padece de “anomalías” que solo pueden corregirse con un espíritu de servicio genuino. Cuando se nace con sentido de pertenencia, como lo ha demostrado el Dr. Palechor en su trayectoria, el ejercicio público deja de ser un cálculo de poder para convertirse en una extensión de la vocación de sanar.
No se trata solo de redactar leyes, sino de asegurar que esas normas no sigan lacerando al pueblo. La labor legislativa requiere hoy, más que nunca, de esa sensibilidad clínica para identificar dónde duele la patria y aplicar el tratamiento correcto para el progreso.
Un Diagnóstico para el Cambio
Encontrar congresistas con la disposición de curar el sistema es una tarea compleja, pero necesaria. La propuesta de Nelson Palechor representa esa oportunidad de llevar el “juramento hipocrático” al Capitolio:
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Priorizar la vida y el bienestar sobre los intereses burocráticos.
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Sanar las brechas de desigualdad que mantienen a las regiones en el olvido.
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Limpiar las instituciones de las infecciones de la corrupción.
El número 104 en el tarjetón del Partido Liberal no es solo una cifra; es una invitación a conocer propuestas que nacen del contacto humano, de la escucha en los territorios y del deseo real de ver una Colombia saludable, próspera y justa.
Es momento de animarse, de informarse y de ser parte de este tratamiento colectivo. Porque si el gobierno está enfermo, la receta está en nuestras manos este día de elecciones. La patria necesita sanar, y el progreso comienza por elegir a quienes conocen el valor de la vida y el dolor de su gente.


































































