En el tablero ajedrezado de la política colombiana, el departamento del Cauca siempre ha sido una pieza determinante, cargada de simbolismo, historia y, lamentablemente, de profundas heridas. Hoy, ante la incertidumbre que recorre nuestras cordilleras y valles, surge una figura metafórica necesaria: los verdaderos Templarios de la política.
No se trata de caballeros con espadas y armaduras de acero, sino de ciudadanos cuya armadura es la conciencia y cuya espada es el voto. Son aquellos que entienden que el ejercicio democrático no es una transacción de favores, sino un acto sagrado de fe en que Colombia puede, y debe, retomar su rumbo.
El Legado frente al Oportunismo
Honrar la historia del Cauca no es una tarea menor. Esta es la tierra de próceres y pensadores, pero también el epicentro de luchas que han definido el carácter de la nación. Los “Templarios” de hoy son los que se niegan a vender su primogenitura por un plato de lentejas burocrático. Su lealtad no es hacia un color político o un caudillo de turno, sino hacia la institucionalidad y la libertad.
La Fe en el Retorno al Rumbo
Votar con fe no es esperar un milagro; es actuar con la convicción de que el orden, la seguridad y el progreso económico no son quimeras del pasado, sino metas alcanzables. El “rumbo” al que Colombia debe volver es el del respeto por la ley, el incentivo a quien trabaja la tierra y la protección de quienes generan valor en nuestra región.
El Compromiso de la Orden Ciudadana
Para ser un templario en las urnas se requiere:
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Memoria: Para no repetir los errores de quienes prometieron paraísos y entregaron desolación.
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Integridad: Para resistir las presiones de las maquinarias que ven en el Cauca un botín y no un hogar.
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Visión: Para entender que el voto de hoy es la herencia de nuestros hijos mañana.
La política caucana necesita de esa mística. Necesita de hombres y mujeres que, al momento de marcar el tarjetón, sientan el peso de la historia sobre sus hombros y la esperanza de un país mejor en su corazón. La “Orden de los Templarios Caucanos” está abierta para todo aquel que crea que Colombia aún tiene salvación y que el cambio real empieza por la dignidad de su propia decisión.
Es hora de defender la fe en nuestra democracia. Es hora de votar para que el Cauca vuelva a ser luz y no sombra.


































































