El departamento del Cauca ha sido, históricamente, el escenario donde las promesas políticas de Colombia van a morir. Es una región que lo ha dado todo —desde presidentes hasta una confianza ciega en proyectos de paz— y que, a cambio, ha recibido una bofetada de violencia recrudecida y estancamiento económico. En este contexto, la reciente visita de la candidata presidencial Claudia López a Popayán no es solo un acto de campaña más; es un diagnóstico crudo de una realidad que ya no admite más paliativos.
Una paz que “traicionó” al Cauca
El punto más punzante de la intervención de López es su crítica frontal a la denominada “Paz Total”. Para la candidata, el Cauca fue el departamento que más confió en este proyecto y el que terminó siendo “traicionado”. La lógica es implacable: mientras la retórica oficial habla de desmovilización, en el terreno el crimen organizado se ha multiplicado en más de 10,000 hombres . No se trata solo de exportación de cocaína; se trata de una red que extorsiona, roba y recluta a los jóvenes caucanos ante la mirada impotente del Estado.
Más que cemento: Conectividad y Dignidad
La propuesta de López no se queda en la crítica. Su apuesta por la infraestructura parece entender que el aislamiento es el mejor caldo de cultivo para la guerra. La terminación de la vía Popayán-Pasto y la conexión con el Putumayo (Popayán- Pasto -Mocoa) no son caprichos de ingeniería, sino una deuda del siglo XIX que seguimos arrastrando
Sin embargo, lo más innovador de su discurso es el concepto de “Capitalismo Social”. Proponer que los campesinos, afros e indígenas dejen de ser simples arrendatarios de la tierra para convertirse en socios de la agroindustria (específicamente de los ingenios azucareros) es un giro. Es pasar de la asistencia social a la propiedad y la utilidad. Si el Estado otorga protecciones arancelarias a las grandes industrias, lo mínimo es que estas incluyan a la base social en sus beneficios.
El sistema de cuidado: La pieza faltante
Finalmente, López toca una fibra que conoce bien desde su gestión en Bogotá: el Sistema Nacional de Cuidado. Prometer un millón de becas para jóvenes y mujeres suena bien, pero la candidata acierta al señalar que, sin un sistema que cuide a niños y ancianos, las mujeres nunca podrán salir a estudiar o trabajar. Es una visión pragmática: no hay educación ni trabajo posible si la mujer sigue siendo la cuidadora solitaria y no remunerada de la sociedad.
Conclusión: ¿La presidenta de las soluciones?
Claudia López se presenta como una mujer de carácter, sin tachas de corrupción y con la experiencia de haber manejado “la chequera más grande de Colombia”. Su mensaje es claro: el Cauca no necesita más lamentos ni polarización, sino soluciones tangibles en seguridad, energía barata (vía gasoductos) y justicia social.
El próximo 8 de marzo será el termómetro para saber si el Cauca está listo para apostar por esta “gerencia de las soluciones” o si seguirá atrapado en el péndulo de una polarización que, hasta ahora, solo le ha traído más sombras que luces.


































































