El pasado 8 de Febrero no fue un día cualquiera para la dinámica política del departamento. Los recorridos por Santander de Quilichao, Caloto y Corinto no solo dejaron imágenes de plazas concurridas, sino que enviaron un mensaje contundente al resto del departamento: el Norte del Cauca ha decidido dejar de ser un archipiélago de voluntades dispersas para convertirse en un continente sólido de participación ciudadana.
La figura de César Cristian parece haberse convertido en el catalizador de un sentimiento que va más allá de la simple simpatía electoral. Lo que se percibió en estas localidades fue la validación de un proyecto que busca, por fin, una representatividad real y técnica en el Congreso de la República.
La Fuerza de la Unión Local
Históricamente, el Cauca ha sufrido las consecuencias de la fragmentación. Sin embargo, la narrativa que surge de estas recientes reuniones rompe ese esquema. El respaldo no viene solo de las mayorías, sino del liderazgo comunitario, ese que conoce el barro y las necesidades de la vereda, y que hoy ve en la lista L101 una herramienta de gestión y no solo una promesa de campaña.
¿Por qué es relevante este movimiento?
-
Identidad Regional: El Norte se organiza como un solo equipo, entendiendo que el desarrollo de Santander beneficia a Corinto y potencia a Caloto.
-
Gestión sobre Retórica: La comunidad pide “más gestión y mejores condiciones de vida”, un reclamo que solo se atiende con experiencia administrativa probada.
-
Voto Programático: El apoyo reiterado sugiere que el electorado ha pasado de la emoción a la convicción de un “futuro que sí es posible construir”.
Un Paso Hacia el Futuro
El movimiento que hoy se consolida se autodefine como el más grande y firme del departamento. No es para menos; la política, en su expresión más pura, es la organización de la esperanza. Al votar por la opción L101, el Norte del Cauca no solo está eligiendo un nombre, está apostando por una voz propia en la capital que traduzca las necesidades rurales y urbanas en leyes y recursos tangibles.
La moneda está en el aire, pero el estruendo de Santander, Caloto y Corinto resuena con una claridad meridiana: el Cauca está listo para dar el paso, unido y sin titubeos, hacia una representatividad que le haga honor a su gente.


































































