En el ajedrez político del Cauca, las movidas recientes de la campaña de Edgar Gómez (L-103) sugieren que el éxito no radica en la uniformidad, sino en la capacidad de tejer hilos de diferentes colores bajo un mismo propósito. La política, a menudo criticada por su polarización, encuentra un respiro cuando las ideologías dejan de ser muros para convertirse en puentes.
1. La Suma de Fuerzas: El Caso Miller Hermosa
La adhesión de Miller Hermosa, una figura con arraigo en el Partido Conservador de Timbío, es un síntoma claro de esta tendencia. ¿Por qué es relevante? Porque rompe el mito de que los proyectos de cambio son exclusivos de un solo sector. La llegada de líderes de trayectoria conservadora a la campaña L-103 no es una simple suma aritmética de votos; es una validación de un liderazgo que sabe escuchar a quienes piensan distinto pero sienten las mismas necesidades territoriales.
2. Conexión con el Territorio
El eslogan “Unidos para abrir oportunidades” deja de ser una frase de cajón cuando se traduce en acuerdos regionales. El Cauca es una tierra de contrastes profundos, y la estrategia de Gómez parece entender que la gobernanza moderna no se dicta desde una oficina central, sino que se construye sumando capacidades locales. La conexión con el pueblo no es un favor, es un requisito.
3. El 8 de Marzo: Una Cita con la Decisión
La mención del 8 de marzo pone una fecha límite a la expectativa. Para el elector caucano, el mensaje es directo: la campaña L-103 se posiciona como el epicentro donde convergen diversos sectores sociales y políticos. La gran pregunta es si esta “suma de ideologías” logrará consolidar la estructura necesaria para transformar el respaldo en una victoria contundente.
Conclusión: El Cauca está ante una campaña que ha decidido no jugar al aislamiento. Al abrir las puertas a referentes como Miller Hermosa, Edgar Gómez envía una señal de madurez política: para que el pueblo gane, primero hay que aprender a sumar.


































































