El Cauca ha sido, históricamente, el patio trasero de las decisiones centralistas de Bogotá. Nos han visto como una zona de conflicto, como una despensa de recursos o simplemente como un paisaje en el mapa. Pero esa historia de resignación se acaba cuando el liderazgo se ejerce con carácter. La propuesta de Nelson Palechor (L-104) no es una invitación al diálogo pasivo; es un llamado a la reivindicación social.
El Agua: Nuestra Riqueza, Su Consumo
Es inaceptable que el Cauca produzca el agua que calma la sed de media Colombia mientras nuestras comunidades rurales carecen de saneamiento básico y recursos para proteger sus cuencas. ¡El agua es nuestro patrimonio! Exigir regalías por la producción hídrica no es un favor que pedimos, es un cobro justo por el servicio ambiental que prestamos al país. Quien consume nuestro recurso debe invertir en quienes lo cuidan. Nelson Palechor lo tiene claro: la soberanía ambiental se defiende con leyes, no con promesas.
Salud y Educación: Derechos, No Mercancías
Estamos cansados de ver cómo la salud en el Cauca se desmorona entre la negligencia y la falta de infraestructura. No queremos más “pañitos de agua tibia”; exigimos un sistema de salud de calidad que llegue hasta el último rincón del departamento.
Lo mismo ocurre con nuestra juventud. El acceso a la educación superior no puede seguir siendo un privilegio de pocos o una rifa anual de cupos. Un Representante a la Cámara comprometido con lo social debe pelear en el Congreso por presupuestos reales, no por migajas presupuestales que se quedan en el camino.
El Momento es Ahora
La política tradicional ya tuvo su oportunidad y nos falló. El L-104 representa esa fuerza que nace del corazón de la gente, de los que caminan el territorio y conocen el sudor del campesino y la esperanza del estudiante. Con el Dr. Nelson Palechor, el Cauca no va a la Cámara a pedir permiso; va a exigir el lugar que le corresponde por historia y por derecho.


































































