Una vez más, el asfalto de la vía Panamericana se convierte en el único escenario donde el Gobierno Departamental parece “escuchar” , o al menos notar, el clamor de sus pueblos. Lo que ocurre hoy en El Pital y Kwet Kina no es un evento aislado ni un capricho de la movilización; es la crónica de un incumplimiento anunciado que tiene como rehén, principalmente, al futuro de la niñez indígena.
La Educación: Un Derecho, no una Negociación
Resulta paradójico que, en pleno 2026, la discusión siga centrada en elementos tan básicos como la asignación de dinamizadores y la continuidad educativa. No estamos hablando de lujos ni de peticiones extraordinarias; estamos hablando del Sistema Educativo Indígena Propio (SEIP), un derecho ganado no solo en la protesta, sino blindado por un sustento jurídico y técnico que la Gobernación del Cauca parece haber archivado en el cajón de la burocracia.
El comunicado del CRIC es claro: se han agotado las instancias. Semanas de mesas técnicas y diálogos institucionales terminaron en el vacío. Cuando las soluciones no se concretan, el silencio estatal se percibe como un acto de violencia administrativa.
El Costo de la Desatención
¿Por qué esperar a que la economía del suroccidente colombiano se detenga para sentarse a conversar con seriedad? La responsabilidad de este bloqueo no recae únicamente en quienes caminan la palabra por la vía, sino en quienes, desde las oficinas de la Secretaría de Educación y la Gobernación, han dejado pasar el tiempo sin respuestas efectivas.
“La emergencia educativa no es una cifra en un informe; es un niño en un resguardo que hoy no tiene quién guíe su proceso formativo.”
Hacia una Solución de Fondo
La exigencia de la Minga es legítima en su fondo: pasar del acuerdo en papel a la ejecución en el territorio. El Gobierno Nacional y la Gobernación del Cauca tienen la obligación ética de instalar una mesa que no sea un simple “paño de agua tibia” para despejar la vía, sino un compromiso real con la autonomía y la educación de los pueblos originarios.
El Cauca no puede seguir atrapado en un ciclo infinito de promesas rotas y barricadas. La verdadera voluntad política se demuestra con decretos y recursos, no con comunicados de prensa lamentando los cierres viales. Si queremos vías libres, necesitamos primero instituciones que cumplan su palabra.


































































