El Cauca ha sido históricamente narrado desde sus conflictos o sus riquezas minerales, pero quienes caminamos sus calles sabemos que la verdadera veta de valor no está en el subsuelo. Recientemente, al recorrer la Plaza de Mercado La Esmeralda en Popayán, reafirmé una verdad que a veces el centralismo olvida: la economía de nuestro departamento late en el sudor de quien madruga y en la esperanza de quien comercia.
El Corazón de la Economía Popular
La plaza no es solo un centro de acopio; es el punto de encuentro donde el campo abraza a la ciudad. Allí, la “economía popular” deja de ser un concepto técnico para convertirse en rostro humano. Es la mujer cabeza de familia que sostiene el hogar con la venta del día y el campesino que trae el fruto de una tierra que, a pesar de las dificultades, sigue siendo generosa.
Sin embargo, el “sentir bonito” de su gente no oculta las deudas históricas que tenemos como sociedad. Escuchar a los comerciantes de La Esmeralda es entender que el Cauca se construye desde abajo, pero que ese cimiento necesita respaldo real.
De la Escucha a la Transformación
No podemos seguir pretendiendo que el departamento progrese solo con discursos. La transformación de nuestra región exige tres pilares fundamentales que surgieron de este diálogo directo:
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Dignidad para el Campo: No hay soberanía alimentaria sin vías terciarias en buen estado y esquemas de comercialización justa que eliminen el abuso de la intermediación.
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Empoderamiento Femenino: Nuestras mujeres en las plazas necesitan herramientas concretas: acceso a crédito sin trámites imposibles y formación técnica para fortalecer sus negocios.
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Infraestructura Digna: Fortalecer La Esmeralda es fortalecer el patrimonio de Popayán. Necesitamos plazas modernas, seguras y salubres que inviten al ciudadano a comprar local.
Un Brillo que nos Une
El Cauca es, por definición, un territorio de vida. Pero esa vida solo florecerá si entendemos que el respeto y el trabajo conjunto son la única salida. La política debe volver a lo básico: al mercado, a la tienda, a la finca.
Cuando el pueblo se une, brilla con una intensidad que ninguna piedra preciosa puede igualar. Este proyecto no se trata de una curul, sino de que ese brillo llegue a cada rincón de nuestra tierra. El cambio nace del sur, nace de la plaza, y nace de la voluntad de quienes creemos que un Cauca para todos es posible.


































































