Históricamente, el sur del Cauca ha sido más que una zona geográfica; es el corazón hídrico y social de Colombia. Sin embargo, la sensación de abandono estatal suele ser el denominador común en sus montañas. Por eso, la reciente visita de Edgar Gómez (L-103) a San Sebastián y Almaguer no debe leerse como un simple acto de campaña, sino como un síntoma de que la política real está volviendo a sus raíces: el territorio.
La legitimidad se construye caminando
En un mundo saturado de promesas digitales y debates de escritorio, que un candidato recorra las trochas del Macizo para sentarse con líderes sociales y comunitarios tiene un valor simbólico y práctico inmenso. La consolidación de respaldos en estos municipios no es gratuita; responde a una “Agenda Cauca” que, a diferencia de otros proyectos, parece entender que el desarrollo no se impone desde Popayán o Bogotá, sino que se negocia en la plaza pública y en la reunión comunitaria.
Puntos clave de este respaldo:
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Identidad Territorial: El eslogan “desde el territorio y para el territorio” resuena con fuerza en una región que exige autonomía y respeto por sus procesos sociales.
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Unidad Estratégica: Los acuerdos logrados en San Sebastián y Almaguer sugieren una estructura de trabajo mancomunado, alejándose del caudillismo tradicional para apostar por una fuerza colectiva.
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Escucha Activa: La política de “oídos abiertos” permite que la propuesta L-103 se nutra de las necesidades reales de los campesinos y líderes del sur, dándole una solidez técnica y social difícil de ignorar.
El reto de la coherencia
El respaldo recibido en el sur es un espaldarazo de confianza, pero también un contrato de exigencia. Las comunidades del Macizo Caucano son expertas en resistencia y organización; su apoyo es un mensaje claro de que están listas para ser protagonistas del cambio, siempre y cuando la unidad no sea solo un lema de campaña, sino un método de gobierno.
Si algo quedó claro en esta gira, es que la fuerza de la propuesta de Edgar Gómez reside en su capacidad de conectar con el sentimiento profundo del Cauca. ¡Unidos somos la fuerza! no es solo un cierre de discurso; hoy, en el sur del departamento, es una realidad política en marcha que promete sacudir el panorama electoral.


































































