La reciente confirmación de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, no solo marca el fin de una era para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), sino que ha revivido uno de los documentos sonoros más perturbadores de la historia criminal moderna en México. El audio donde el capo somete verbalmente a un mando policial al grito de “Soy Mencho, relajen a su puta gente” ha vuelto a viralizarse, recordándonos que el poder de un criminal no solo reside en sus armas, sino en su capacidad de colonizar el imaginario colectivo a través del miedo.
La anatomía de una amenaza
El resurgimiento de esta grabación no es casualidad. En un momento de vacío de poder y caos tras el operativo en Tapalpa, el audio funciona como un testamento de impunidad. Lo que escuchamos no es solo una llamada telefónica; es la radiografía de un Estado vulnerado.
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La jerarquía invertida: Un criminal dando órdenes directas a la autoridad, tratándola como un empleado subordinado.
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La vigilancia absoluta: La mención de tener identificados a los familiares y movimientos de los agentes subraya el mayor temor del servidor público: la desprotección total.
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El marketing del terror: Al viralizarse, el audio deja de ser una prueba judicial para convertirse en un himno de guerra que busca demostrar que, aunque el líder haya caído, su “legado” de control permanece intacto.

El fantasma de la sucesión
La comparación recurrente con figuras como Pablo Escobar no es gratuita. Al igual que el colombiano, Oseguera Cervantes entendió que la confrontación abierta con el Estado le otorgaba una mística de invencibilidad. Sin embargo, la reacción violenta en 16 entidades tras su muerte nos dice que el CJNG ha dejado de ser una estructura personalista para convertirse en una franquicia de violencia descentralizada.
El peligro ahora no es solo quién ocupará la silla vacía, sino cómo las facciones utilizarán estos ecos del pasado para reafirmar su control territorial. La viralización del audio es, en esencia, un recordatorio de que las instituciones en muchas regiones siguen operando bajo la sombra de esa misma presión psicológica.
Una sociedad entre el morbo y el duelo
Como sociedad, el consumo de estos materiales plantea una pregunta incómoda: ¿Por qué nos fascina el audio del verdugo? La viralidad de la amenaza refleja una herida abierta. Mientras el país contabiliza bloqueos e incendios, el audio de ‘El Mencho’ sirve como una explicación sonora de por qué la paz se siente tan lejana.
La muerte del capo es un hito logístico para el gobierno, pero la verdadera victoria no vendrá con la caída de un nombre, sino con el silencio de esos audios: el día en que un mando policial no tenga que responder “sí, señor” a la voz del crimen organizado.


































































