En el complejo tablero social del Cauca, donde las noticias suelen estar teñidas por la zozobra del conflicto, surge un destello de luz que merece ser analizado con detenimiento. La entrega de 500 kits escolares en el municipio de Argelia, liderada por la Gestora Social María Victoria Guzmán bajo la iniciativa ‘Cafeciendo Sueños’, no es simplemente un acto de asistencia administrativa; es un mensaje político y social contundente: la educación es la única trinchera legítima.
Argelia ha sido, históricamente, un territorio donde la infancia camina sobre la cuerda floja de la vulnerabilidad. En un contexto donde los grupos armados intentan imponer su ley, que el Estado llegue con cuadernos y colores es una forma de disputarle el territorio a la violencia. Cada kit entregado es, en esencia, un escudo protector que busca evitar que un niño cambie un lápiz por un fusil.
La educación como puente de paz
Lo que resalta de esta jornada no es solo el material físico, sino la narrativa que lo acompaña. La Gestora Social ha sido clara: la educación debe ser un puente hacia la paz y la dignidad. Este enfoque es vital porque reconoce que la permanencia escolar no depende solo del deseo del estudiante, sino de las condiciones que la institucionalidad sea capaz de garantizar.
“Evitar que la violencia arrebate los sueños de los más pequeños es la prioridad de un Gobierno que entiende que la transformación social empieza en el aula.”
Una articulación necesaria
Es interesante observar la participación del Ejército Nacional en esta entrega. En zonas de alta complejidad como el sur del Cauca, la presencia de la fuerza pública no debe limitarse al control del orden; su papel en la acción integral y el apoyo logístico para llevar bienestar a las comunidades rurales es fundamental para reconstruir la confianza entre el ciudadano y el Estado.
El reto de la continuidad
Sin embargo, la reflexión no puede quedarse en el aplauso por la entrega. El verdadero desafío para la Gobernación del Cauca y la Administración Departamental radica en la sostenibilidad. Un kit escolar abre una puerta, pero la infraestructura digna, el acceso a conectividad y la protección docente son los muros que sostienen la casa de la educación.
Acciones como ‘Cafeciendo Sueños’ demuestran que la esperanza en el Cauca no es un concepto abstracto, sino una construcción diaria. Argelia sonríe hoy con 500 nuevas oportunidades, recordándonos que, aunque los desafíos sean inmensos, el compromiso con la niñez debe ser innegociable. Si queremos una paz duradera, el camino empieza por asegurar que ningún sueño se quede sin herramientas para ser escrito.


































































