A menudo, la salud se siente como el aire: solo notamos su valor cuando empieza a faltar. Este 12 de marzo, mientras el Hospital Universitario San José se viste de gala para conmemorar el Día Mundial del Riñón, la capital del Cauca recibe un recordatorio vital: nuestros riñones no solo filtran sangre; filtran nuestro futuro.
La enfermedad renal crónica es conocida en el mundo médico como una “epidemia silenciosa”. No suele gritar, no causa dolores escandalosos en sus etapas iniciales y, sin embargo, cuando decide manifestarse, suele hacerlo con una contundencia que cambia la vida para siempre. Por eso, el llamado de la ESE San José no es solo un acto protocolario, sino una estrategia de supervivencia colectiva.
La Prevención: El Mejor Tratamiento
Es fácil caer en la complacencia de creer que la tecnología médica lo resuelve todo. Si bien contamos con un hospital de referencia regional capaz de abordar complejidades, la verdadera victoria no está en la mejor máquina de diálisis, sino en la prevención.
Cuidar los riñones es, en esencia, un acto de amor propio cotidiano que se resume en las “reglas de oro”:
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Hidratación consciente: No esperar a tener sed para beber agua.
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Control de azúcar y presión: La diabetes y la hipertensión son los “villanos” principales de la función renal.
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Alimentación real: Menos ultraprocesados y sal; más mercado local y frescura.
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Adiós al tabaco y al sedentarismo: Mover el cuerpo es mover la vida.
Un Hospital que Educa
Es loable que el Hospital San José trascienda las paredes de los consultorios para llegar a la calle y a la conciencia del ciudadano. Una institución de salud no debe ser solo el lugar a donde vamos cuando estamos rotos, sino el faro que nos enseña a no rompernos. Al promover la educación y la sensibilización, el hospital está salvando vidas antes de que estas lleguen a la mesa de cirugía o a la unidad de nefrología.
Conclusión
“Cuidar los riñones es cuidar la vida”, reza el lema de la institución. En este Día Mundial del Riñón, el desafío para los payaneses es pasar de la información a la acción. No esperemos a que el cuerpo nos pase factura. La invitación está sobre la mesa: informémonos, realicemos controles periódicos y adoptemos hábitos que honren el trabajo incansable de nuestros riñones.
Al final del día, la salud renal es un patrimonio que se construye sorbo a sorbo y paso a paso. ¿Qué hizo hoy por sus riñones?


































































