En un mundo que *corre a la velocidad de un scroll infinito, donde la opinión pública se fragmenta en mil pedazos y las lealtades parecen negociarse al mejor postor, la frase *“la cruz delante y el mundo atrás”* deja de ser un simple eco de fe para convertirse en un manifiesto de resistencia ética.
Llevar la *“cruz delante”* no es solo una declaración espiritual; es, en esencia, anteponer los principios, la verdad y la justicia social a cualquier interés personal. *Es caminar con una brújula moral clara en medio de la niebla informativa y las presiones institucionales. En el ejercicio del periodismo y el derecho, esta premisa se traduce en un compromiso innegociable*: la búsqueda de la transparencia, incluso cuando el “mundo”, entendido como el sistema, las conveniencias o el ruido mediático, intenta empujarnos hacia el camino más fácil.
Dejar el *“mundo atrás”* significa renunciar a la aprobación superficial y al reconocimiento vacío para abrazar la responsabilidad de nuestras acciones. En nuestra región, donde los desafíos de seguridad y administración pública exigen líderes con la mirada fija en el bienestar colectivo, *no hay espacio para la ambigüedad. La verdadera determinación nace de saber qué batallas dejar en el pasado para poder ganar las que definen el futuro de nuestra comunidad*.
Hoy, la invitación es a recuperar el enfoque. *Ante la crisis de valores que a veces parece inundar las redes y las calles, la coherencia debe ser nuestro norte*. Que nuestra marcha sea constante, con la convicción de quien sabe que, al final del día, lo único que permanece es la huella de haber actuado conforme a lo que es correcto, y no solo a lo que es popular.
Esta Semana Santa seas católico, cristiano, masón, mormón, Judío, musulmán o de cualquier nomenclatura *nunca olvides de llevar la Cruz delante y ser coherente donde las redes sociales no empañen la realidad que es dar gracias al Rey de Reyes*
*#LaOtraCaraDeLaNoticia #Opinión #Cauca #Coherencia #CaucaExtremo #SiempreCercadeti #ColombiaExtremoTelevision*
*Columnista Invitado: Marcelo Alberto Arango Mosquera*


































































