Laa Semana Santa suele despertar un entusiasmo colectivo por el descanso y la exploración. Sin embargo, este año el llamado del Ministerio de Salud no es una sugerencia rutinaria, sino una advertencia epidemiológica crítica. Viajar hoy, más que una reserva de hotel o un tiquete de bus, exige una revisión rigurosa del carné de vacunación.
Es alarmante que, en pleno 2026, la fiebre amarilla haya cobrado la vida de 79 personas desde 2024. Estas muertes no son solo cifras; son el reflejo de una brecha en la prevención. Que la mayoría de los fallecidos provengan de zonas como Bogotá o Cundinamarca y no estuvieran vacunados al visitar áreas endémicas —como el sur del Tolima— demuestra que aún subestimamos la letalidad de la selva y el mosquito.
La paradoja del viajero: Confianza vs. Realidad
Muchos viajeros asumen que enfermedades como el sarampión o la fiebre amarilla son “temas del pasado”. Nada más lejos de la realidad.
-
Fiebre Amarilla: No es negociable. Si su destino es el Tolima (municipios como Prado, Chaparral o Purificación), la vacuna debe estar en su sistema al menos 10 días antes.
-
Sarampión: Con cuatro casos importados detectados este año, el riesgo de “reimportar” el virus desde destinos populares como Estados Unidos o México es latente.
El dato clave: Si su última dosis contra la fiebre amarilla fue hace más de 10 años y se dirige a una zona de brote, el refuerzo es obligatorio. La inmunidad no es estática; se debe gestionar con responsabilidad.
Una responsabilidad compartida
El Ministro Guillermo Alfonso Jaramillo ha confirmado que hay suministro suficiente. La barrera, por tanto, ya no es la escasez del biológico, sino la negligencia individual. Vacunar a un niño de 6 meses con la “dosis cero” antes de un viaje internacional, o asegurar que el personal de salud esté al día, son actos de civismo sanitario.
En conclusión: La fe y el descanso no deben estar reñidos con la ciencia. No permita que un descuido en el centro de salud local se convierta en una emergencia médica a mitad de sus vacaciones. Antes de empacar la maleta, verifique su esquema. Su salud, y la de las comunidades que visita, dependen de un pinchazo a tiempo.


































































