La Semana Santa, para quienes profesamos la fe católica, representa el misterio más profundo de nuestra salvación. *Es un tiempo de silencio, de mirar hacia adentro y de reconocer el sacrificio de aquel que dio su vida por la verdad. Sin embargo, en el escenario político actual, parece que el “ambiente de recogimiento” se ha transformado en un mercado de ofertas, donde el poder pesa más que la oración y la ambición no conoce de ayunos*.
Es asombroso, y a la vez doloroso, observar la *volubilidad humana* ante la sed de alcanzar la Presidencia de la República. Resulta irónico ver hoy a *candidatos y candidatas*, resaltando *las bondades de aquello que en el pasado criticaron con ferocidad*. Esa rendición total no es un acto de humildad cristiana, *es una estrategia de marketing que busca “ungidos” en las urnas a costa de traicionar los principios propios*.
*He recibido múltiples llamadas para realizar entrevistas, para prestar los micrófonos al servicio de esta puesta en escena*. Pero hay un valor que parece escasear en estos tiempos de campaña y que, en mi caso, no tiene precio: *la dignidad. No la cambio por un puñado de “likes” ni mucho menos por unas monedas, emulando el triste papel de Judas en la historia que hoy conmemoramos*.
Mi deber, y el de este espacio, es seguir siendo *la otra cara de la noticia*. Como esa raíz que intenta sobrevivir en tierra árida, nuestra labor es revelar la verdad detrás del disfraz. *Hoy, quienes ayer eran vistos por los aspirantes como “leprosos” o ciudadanos de segunda, son buscados con desesperación. Nos quieren manipular como ovejas llevadas al esquilador, o como corderos que conducen al matadero del olvido una vez pase la jornada electoral*.
Es hora de despertar. *La muchedumbre no puede ser el títere de quienes cambian hasta su aspecto físico para encajar en el molde del “candidato del pueblo”, mientras ayer nos miraban con asco*. Colombia necesita claridad para definir quién debe ser la persona idónea para suceder la actual presidencia de Gustavo Petro.
Que esta Semana Santa sirva realmente para reflexionar: *¿Vamos a seguir a quien usa la fe como plataforma política, o vamos a decidir, desde la primera vuelta, quién será el verdadero ungido por la voluntad soberana de un pueblo que no se deja comprar?* La verdad es el único camino a la libertad, y aquí seguiremos mostrándola, sin miedo y sin precio.
*Marcelo Alberto Arango Mosquera*
*Director de Medios Corporación Colombia Extremo*


































































