Luego del mal llamado debate televisivo del domingo entre cuatro de los candidatos a la presidencia, la frustración ciudadana quedó como resultado de ese insulso remedo de conversatorio hecho sin esmero.
Preguntas mecanizadas, respuestas formateadas, presentadores despistados y aspirantes “comadreando”, fueron las características del destemplado ensayo que, de carambola meterá al ingeniero Rodolfo Hernández como aspirante de cierto turmequé.
Mejor Dicho; con un país asustado por las amenazas “petristas” y hastiado por el continuismo “uribista”, nada más FACILISTA que, un candidato POPULISTA y muy OPORTUNISTA, como Rodolfo Hernández y su campaña PRESIDENCIALISTA.
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