El escenario político colombiano ha vuelto a llenarse de la retórica que, por años, ha marcado la pauta de los debates: *la seguridad, la fuerza pública y la figura del expresidente Álvaro Uribe Vélez.* La reciente presencia de Uribe en Bogotá coincidió de manera curiosa con un cambio de enfoque en el discurso del presidente Gustavo Petro. ¿Es una simple coincidencia o una estrategia calculada para reavivar un viejo debate y desviar la atención de otros problemas apremiantes?
Durante los últimos días, *el país ha sido testigo de la vuelta a temas como la fumigación y el uso de la fuerza contra quienes ataquen al ejército.* Estas declaraciones, provenientes del jefe de Estado, resuenan en el imaginario colectivo y traen de vuelta a la conversación la polarización que tanto ha definido a Colombia. Para muchos, esto parece ser un intento de regresar a un guion conocido, uno en el que las narrativas de la* mano dura y la seguridad democrática* vuelven a ser protagonistas.
El debate se aviva justo cuando la popularidad del gobierno de Petro enfrenta desafíos significativos. *Los escándalos, las dificultades para avanzar con las reformas en el Congreso y la percepción de una gestión gubernamental que no logra consolidarse en algunos frentes, han erosionado el apoyo inicial*. En este contexto, ¿qué mejor manera de reagrupar a las bases y movilizar a la opinión pública que volviendo a un terreno de batalla familiar?
Es claro que el* uribismo,* como fuerza política, sigue siendo un contrapeso importante. La presencia de Uribe en la capital no es solo la de un exmandatario; es la de un líder que aún tiene una gran influencia y que, para sus seguidores, representa la estabilidad y el orden. La respuesta del gobierno, en este sentido, podría interpretarse como una reacción a esta influencia, una manera de demostrar que aún pueden dominar la agenda mediática y política.
Mientras tanto, *en lugares como Timbío, Cauca, la gente parece estar cansada de las promesas incumplidas. La visita de Petro a este municipio se produce en medio de un sentimiento de escepticismo palpable.* Las palabras, ya sean sobre fumigación o seguridad, pierden valor cuando la realidad cotidiana no cambia. La gente no solo quiere oír hablar de debates políticos; quiere soluciones concretas a sus problemas de seguridad, empleo y desarrollo.
*El juego de ajedrez político entre Petro y Uribe es una dinámica que ha marcado la historia reciente del país. La pregunta que queda es si este guion repetitivo beneficia a alguien más que a los propios protagonistas.*
La verdadera prueba para el gobierno de Petro no estará en cuántas veces logre desviar *la atención hacia Uribe, sino en qué tan bien logre responder a las necesidades reales de una población que, en lugares como Timbío, espera acciones y no solo palabras.*
Entérate en *Instagram, X, TikTok, Whatsapp, Facebook, threads,* y gratis en nuestra Noticia diaria ¿Dudas o sugerencias? escríbenos a noticias@caucaextremo.com
*www.caucaextremo.com #laotracaradelanoticia & Colombia extremo Televisión #cercadeti*


































































